El gran reto del PAN en Hermosillo

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El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

El dirigente del PAN en Sonora, David Galván Cázares nos decía, en una reunión de Contrapunto 10, que su meta para el 2018 es recuperar Hermosillo y Cajeme, los dos municipios más importantes de Sonora que ese partido tuvo en su poder apenas en el trienio del 2009 al 2012 y que perdió en la elección anterior.

Pero recuperar ambos municipios es una meta fácil de decir y muy difícil de cumplir.

Ayer que tomó posesión la nueva dirigencia municipal del PAN en la Capital, encabezada por Jesús Ramón Díaz Beltrán, esa visión de recuperar Hermosillo y volverla a gobernar apareció de nueva cuenta.

Sin embargo, para cumplir esa meta tienen que pasar muchas cosas.

Los panistas le apuestan mucho a que el gobierno de “Maloro” Acosta  genere un tremendo desgaste para el PRI, particularmente centran su atención en achacarle responsabilidad en la situación de inseguridad pública.

Al mismo tiempo están a la expectativa para ser los críticos principales de las decisiones que viene tomando el Presidente Municipal: son opositores naturales a la concesión del servicio de alumbrado público o lo fustigan por aplicar una tarifa del 35 por ciento en el tratamiento de aguas residuales.

Pero apostarle a que la vaya mal a “Maloro” Acosta es una posición muy simplista, porque si sus acciones generan resultados, se van a quedar sin discurso y un Partido que critica nimiedades o que se niega a reconocer lo que está bien hecho se convierte en un “contreras” que no convence.

Para recuperar Hermosillo, el PAN tiene mucho camino por recorrer; en primera instancia debe apagar los fuegos internos, sobre todo los que se han generado por los procesos de selección de dirigentes y que han exhibido un tufo de autoritarismo que no acaban de desterrar.

Otro factor es diferenciarse del PRI. En los pasados seis años de gobierno del PAN, quedó claro que al momento de tener el poder se mimetiza con el Tricolor, pero al hacerlo se desdibuja y pierde su esencia; no solamente eso, son tan malos para copiar lo malo que lo llevan a extremos y de pronto lo que criticaban lo alaban, olvidándose de una historia a la que deben honrar.

Es menester empezar a construir liderazgos frescos. Dentro del PAN hay muchos nombres de políticos tradicionales y cada uno forma parte de un grupo, actual o del pasado, eso genera un rechazo interno que se traduce hacia afuera en un constante señalamiento y limita en buena medida el unificar criterios para ir sólidos a un proceso electoral.

A diferencia del pasado, cuando el “dedazo” dictaba a quien debían apoyar los grupos con años de anticipación a la elección y era una decisión inapelable; ahora tienen que construir esos liderazgos y francamente no se aprecia una figura de ese alcance. Sí hay muchos nombres conocidos, los “siempreros” o los “nunca falta”, pero no son lo que el PAN necesita para ganar la alcaldía de Hermosillo.

El PAN también requiere recuperar la confianza ciudadana y aunque ahora hacen intentos de sacar la cabeza, todavía les resulta muy pesado el pasado reciente plagado de corrupción, inmovilismo y de malas decisiones administrativas; los panistas se sienten sin la voz completa y por ello se asoman tímidamente a un debate público fundamentado en la oposición generalizada a las acciones de gobierno.

Un último punto, quizá el más importante, es recuperar la credibilidad ante el ciudadano. Seis años bastaron para dejar a un partido, otrora opción política primaria, sumido en un total descrédito y señalado como procaz a la mentira.

Al PAN se le dejó de creer porque asumió la mentira y el engaño de sus gobiernos como un principio propio. Defendió lo indefendible, fue cómplice y comparsa de los malos gobiernos; no pudo erigirse como contrapeso y se sometió a los liderazgos externos que en un principio los llenaron de orgullo, pero que los llevaron a su peor momento en la historia local de ese partido.

Recuperar Hermosillo es un gran reto, pero hay muchos asuntos internos que resolver y luego de que lo hagan, entonces deberán confrontarse con dos elementos sobre los cuales no tienen control: El PRI que ira de la mano con sus gobiernos estatal y municipal; y a los ciudadanos.

Al PRI lo debe vencer y para lograrlo debe convencer al ciudadano.

El Isssteson está en quiebra

El director del Isssteson, Enrique Claussen Iberri no lo dijo de manera directa, pero en su exposición ante diputados, en torno al estado que guardan las finanzas de esa institución, quedó claro se encuentra en quiebra y su situación tenderá a agravarse al paso de los años porque las acciones que se aplican son soluciones de momento, pero no dan viabilidad ni agoran larga vida.

Eso lo reconoce tácitamente al considerar necesario integrar un grupo técnico que evalúe la viabilidad financiera y busque mecanismos para poder darle vida a un Instituto que tiene años en agonía.

Es más, Claussen Iberri casi aceptó que el Isssteson ha cometido actos de ilegalidad de manera involuntaria y es que reconocer que no tienen recursos para brindar la prestación de servicios médicos, pagar pensiones y jubilaciones, otorgar préstamos a los trabajadores y fallar en otro tipo de servicios de seguridad social, establecidos en la ley es tanto como aceptar hay  actos ilegales.

Es tan grande el boquete financiero, que este año la Secretaría de Hacienda del Gobierno del Estado “le hecho la mano” con una aportación adicional al Fondo de Pensiones por 368 millones de pesos, logrando crear un saldo total de 450 millones de pesos, que resultaron insuficientes al grado de que se debió anunciar la suspensión temporal de esos pagos.

Entre las medidas emergentes que anunció Claussen Iberri está la de recuperar adeudos históricos de parte de ayuntamientos y organismos afiliados, considerando aplicar medidas administrativas y legales; el problema es que demandar a los ayuntamientos solamente generara problemas a la derechohabiencia porque si algo hay cierto es que las finanzas de cualquier municipio simplemente no les alcanza para lo indispensable, menos para pagar los adeudos heredados del pasado.

En el caso de los organismos afiliados, como en el caso de la Universidad de Sonora, el Isssteson tendría que demandar al Gobierno de Sonora, porque a final de cuentas es el ente que descontó las aportaciones de las participaciones estatales, pero no las reportó al Isssteson.

Lo más polémico es esa petición de un subsidio extraordinario emergente para el año entrante que suma mil 787.8 millones de pesos y cuya distribución sería: 527.9 millones para el pago de nóminas de pensiones y jubilaciones; 659.9 millones para financiar el otorgamiento de servicios médicos y medicamentos y 600 millones para el pago de adeudos fiscales anteriores (Adefas), es decir la deuda heredada.

Pedir es fácil y más cuando existe tanta justificación como la expuesta por Claussen Iberri, pero  a pesar de que habla de mejorar procesos y servicios, rediseñar la estructura operacional y establecer candados que eviten fugas, desperdicio y desviaciones de recursos, también hace falta asumir dos compromisos fundamentales.

Primero, no permitir que ese grado de depredación que sufrió Isssteson quede impune y sea una carga para los sonorenses, quienes a final de cuentas están pagando los excesos cometidos.

Segundo, urge encontrar la fórmula para evitar esta zozobra y ponerle fin a esa “pedidera” de dinero emergente, se requiere una solución de fondo y una nueva legislación en todos los órdenes de las actividades de Isssteson.

Ojalá ese sea el compromiso de los diputados y no solamente seguir destinando dinero público a un barril sin fondo, lleno de opacidad y todavía viviendo en los excesos.

Otros Juglares:

–“La razón fundamental por la que estoy aquí es para atender la difícil situación financiera por la que atraviesa el ISSSTESON, reconociendo sobre todo el esfuerzo que ustedes realizan en materia presupuestal, y que el estado y la sociedad sonorense son testigo de ello.

“Por ello considero prudente sugerir integrar un grupo de trabajo técnico entre el Congreso del Estado, la Secretaría de Hacienda, y el propio instituto, pero sobre todo que estén con nosotros y que nos acompañen especialistas en la materia para evaluar la viabilidad financiera, y tomar las decisiones adecuadas para subsanar el déficit, y asegurar el cumplimiento de las obligaciones contraídas con los trabajadores afiliados”.

Lo dijo el director de Isssteson, Enrique Claussen Iberri, al comparecer frente a las comisiones unidas de Hacienda del Congreso del Estado donde justificó la necesidad de una subsidio extraordinario por mil 787.8 millones de pesos.

Gracias por su atención, hasta el viernes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

Pd.- Nos puede escuchar a través de Radio Sonora (94.7 FM), de lunes a viernes  en horario de 13:00 a 15:00 horas, en la Segunda Emisión de Noticias.

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