El periodismo es una profesión de valientes

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El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

El dato es trágico, pero ejemplifica claramente los riesgos de ejercer el periodismo en nuestro país: después de Siria, donde existe una guerra civil encarnizada y cruenta, México es el segundo país más peligroso del mundo para los periodistas y el que más muertes aporta en una sociedad que supuestamente vive en paz.

El pasado viernes, un par de hombres tocaron la puerta de la casa de Sergio Barroso Alfaro, periodista de San Luis Río Colorado y cuando él les abrió le dispararon tres balazos: uno en el hombro y dos en el estómago, murió momentos más tardes cuando recibía la atención médica de urgencia.

Barroso Alfaro era como muchos periodistas de México, un apasionado de su profesión, un reportero que sin muchos estertores presentaba denuncias y criticaba, no era afecto al lucimiento personal ni a ver conspiraciones en su contra en cada evento que le sucedía; no era quejumbroso y sabía enfrentarse legalmente a los retos que la profesión de periodista demanda.

Era además estimado en su comunidad, daba clases en una universidad de San Luis Río Colorado y conducía un noticiero de radio, un espacio de credibilidad que construyó con mucho trabajo y sin escándalos; era esposo y padre de familia de un joven adolescente y a pesar de los riesgos que implica la profesión, vivía una vida normal.

Su asesinato es sin duda un evento ligado directamente a la profesión que amó, por ello es un atentado a la Libertad de Expresión, es el séptimo periodista o comunicador asesinado en México durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el quinto en lo que va de este 2019; pero además es el segundo comunicador que es asesinado en Sonora en un lapso de apenas 30 días.

Desde el gobierno federal, el Secretario de Seguridad Pública externó sus condolencias a la familia y comprometió su apoyo para dar con los responsables, curioso lo anterior cuando es la Fiscalía General de la República (FGR) la que debería asumir la responsabilidad de la investigación pero desde esa instancia no expresaron absolutamente nada.

Las líneas de investigación son varias y todas giran en torno al trabajo periodístico de Santiago Barroso: desde su enfrentamiento legal con un regidor apodado “El Chilakil” hasta las denuncias contra “polleros” que recién había hecho; temas de alto impacto y que ponían en riesgo su integridad física pero que no lo intimidaron para seguir denunciándolos en su espacio radial.

La muerte de Santiago Barroso deja claramente establecido la fragilidad y la inseguridad en la cual trabajan los periodistas; la realidad es que el estado es incapaz de otorgar garantías para realizar un trabajo sin que se ponga en riesgo la integridad física o la vida de los periodistas.

A estas alturas, ya no solamente se trata de exigir se capturen a los autores materiales e intelectuales del asesinato de Santiago Barroso, el tema va mucho más allá y pasa también por el hostigamiento que se vive en redes sociales, desde donde hay un discurso de odio contra periodistas y que debería perseguirse y castigarse; implica también que las autoridades, en sus tres niveles de gobierno sean más receptivas a la crítica y dejen la sensiblería a un lado.

Los periodistas podemos organizar marchas para exigir justicia, eso seguramente dejará un surco por donde pasemos; pero lo realmente importante es realizar un trabajo conjunto con las autoridades para establecer mecanismos eficientes y ágiles de protección.

Las empresas de comunicación, los periodistas, las autoridades debemos establecer un frente común y dejar de lado el discurso gubernamental de que “no hay recursos” para montar protocolos efectivos de protección. Al menos en Sonora el gobierno del estado nos ha dicho se acepta todo, menos aquello que cuesta, lo cual lleva a que no se hace nada porque todo cuesta.

A nivel federal la incompetencia para atender este tipo de crímenes de la FGR raya en el cinismo y la complicidad con un 99.9 por ciento de casos no resueltos; pareciera que la justicia es más pronta y expedita cuando la investigación es asumida por las Fiscalías Estatales, al menos eso se demostró en Sonora con el asesinato de Reynaldo López y en Baja California Sur, en el asesinato de Rafael Murúa.

Por desgracia estamos escribiendo ante hechos consumados, la realidad es que una familia vive el luto de una tragedia; el gremio volvió a ser lastimado y agredido, la sociedad perdió un par de ojos y una voz que le informaba; otra vez son los periodistas los que aportan la cuota de sangre en la construcción de un México mejor y aunque la muerte de Santiago Barroso tiene gran resonancia, pareciera que solamente es un asunto de periodistas y autoridades investigadoras, sin mayor participación de la sociedad a la que Santiago Barroso le dedicó su vida.

El periodismo es una profesión de alto riesgo, pero vale la pena ejercerlo; así lo hizo Santiago y por ello se le reconoce, se le valora y se agradece, lamentablemente en ello se le fue la vida y ahora contamos uno menos en nuestras filas.

Tips cortitos pa´no enfadar:

1.- Luego de que el ex alcalde Manuel Ignacio “Maloro” Acosta acusara a Luis Fernando Heras Portillo de ser un extorsionador disfrazado de empresario, la respuesta de este no pudo ser más desafortunada.

El señor Heras Portillo, respondió en su cuenta de Twitter señalando que la mira de “Maloro” debe apuntar más arriba.

Si se entiende que Fernando Heras es uno de los alter ego de Manlio Fabio Beltrones, entonces suponemos que su indicación es que cuando lo señalan a él se están equivocando porque en realidad deben acusar a Beltrones.

Si interpretamos lo que Luis Fernando Heras quiso decir, entonces debemos entender que si presuntamente él chantajea para ganar licitaciones públicas, como lo acusó “Maloro Acosta, en realidad lo hace por instrucciones de Manlio Fabio Beltrones y que es hacia allá donde deben dirigirse las acusaciones y no sobre su persona.

Que forma tan poco digna de armar una defensa de su persona y que manera tan mal agradecida de involucrar a otros en un tema donde él único señalado fue Heras Portillo y no nadie más.

A lo mejor quiso establecer que detrás de él hay personajes muy poderosos, pero había formas más inteligentes que esa manera tan patética de armar su defensa.

2.- Pues con la novedad de que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación recibieron una atenta solicitud de que se queden callados y si van a emitir alguna crítica contra el presidente López Obrador, mejor se abstengan.

No solamente se trata de un acto de intimidación, también es una forma de intervenir en la vida interna de un poder autónomo y por tanto afecta la convivencia democrática de los poderes.

Se entiende que en el Legislativo, el presidente López no tiene mayor problema porque ahí no hay contrapeso; pero querer someter a los ministros de la SCJN es un acto autoritario y es censura.

Otros Juglares:

–“Expreso mi más enérgica condena  al ataque contra el periodista Santiago Barroso; he solicitado una investigación  al fondo para llegar hasta las últimas consecuencias. Mis condolencias a la familia de Santiago y al gremio de comunicadores”.

Lo dijo la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano en su cuenta de Twitter al conocer el asesinato de Santiago Barroso Alfaro, director del noticiero “Buenos Días San Luis”, que trasmite la estación  de radio “Río Digital” en la frecuencia 91.1 FM y que fue asesinado el viernes 15 de marzo en San Luis Río Colorad.

Gracias por su atención, hasta el martes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

Nos puede seguir en Twitter en @CanoFrancoR

También nos puede escuchar a través de la frecuencia de Radio Sonora (94.7 FM) de lunes a viernes, en horario de 13:00 a 15:00 horas, en la Segunda Emisión de Noticias.

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