El sistemático ataque al periodismo crítico

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El Juglar de la Red

 

Por Rafael Cano Franco

Todo gobierno, de cualquier partido político que llegue al poder, ejerce su fuerza y pretendo intimidar periodistas, sobre todo aquellos que han sido sus más duros críticos; la censura es una acción común pero se hace efectiva en uno o dos comunicadores molestos al régimen, nunca se había logrado apagar voces masivamente.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto, por recordar el caso más sonado del gobierno anterior, se trató de la periodista Carmen Aristegui quien fue separada de su programa radial en la empresa MVS al entrar en un conflicto artificial que la propia MVS fabricó; su trabajo periodístico más relevante fue el tema de “la Casa Blanca” y darle seguimiento a fondo a los escándalos de “Odebrecht” y “La Estafa Maestra”.

Carmen Aristegui era una de las mayores detractoras del gobierno de Peña Nieto y al mismo tiempo su espacio informativo era un bastión informativo de Andrés Manuel López Obrador y su despido se entendió como censura por parte del gobierno de Peña Nieto.

Es común que las empresas de comunicación (periódicos, radios, televisión y hasta las plataformas digitales) sean vulnerables a las peticiones de entregar cabezas de comunicadores incómodos al régimen; los dueños de los medios de comunicación prefieren “llevar la fiesta en paz” y no perder la oportunidad de seguir haciendo negocios con el gobierno, sea directamente con el medio de comunicación o de alguna otra forma.

Los periodistas, empleados a final de cuentas, no son afectos a salir de los medios de comunicación en batallas legales –como sí lo hizo Carmen Aristegui–, conocen perfectamente el motivo que los obliga a cerrar sus espacios y asumen las consecuencias. Se despiden y se van.

En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador nos encontramos con el más duro ataque a la libertad de expresión y la más fuerte oposición a la crítica periodística; nunca como ahora se había visto el nivel de intolerancia a las expresiones informativas que además de cuestionar sus decisiones, también le critican.

La fórmula para cerrar los espacios es la misma y en algunos casos más burda, pero el resultado final siempre es el mismo: un periodista que debe dejar su entorno laboral de información porque resultó incómodo para el gobierno.

La lista de periodistas o espacios censurados incluyen medios de comunicación considerados “poderosos” y en ella aparecen nombres de periodistas connotados hasta los menos conocidos.

Estos son los periodistas o los espacios informativos que han sido censurados por el gobierno de la 4T:

Callo de Hacha (Radio Fórmula);  Carlos Elizondo (Excélsior); Carlos Loret de Mola (Televisa y Radio Centro);  Carlos Marín (Milenio);  Carlos Ramos Padilla (ABC Radio); Eduardo Torreblanca (Grupo Siete); Fernanda de la Torre (Excélsior); Guadalupe Juárez (Radio Centro) e  Irma Pérez Lince (Canal Once).

Además: Javier Solórzano (Canal Once);  Jesús Martín Mendoza (Radio Centro); Joel Ortega (Milenio); Jorge Ramos Pérez (El Universal); Pedro Ferriz de Con (Grupo Siete); – Ricardo Gómez (El Universal);  Ricardo Alemán (Canal Once y Televisa); Sergio Sarmiento (Radio Centro) yVíctor Trujillo “Brozo” (Al Aire Libre).

Cada uno de ellos, desde sus plataformas informativas resultaron incómodos para el gobierno de López Obrador; algunos de ellos fueron linchados públicamente por las “benditas redes sociales” desde la campaña y a todos se les adjudicaron diversos epítetos para descalificarlos como voces críticas.

Los que no formaban parte de “la mafia del poder” eran “chayoteros” o de pronto se convirtieron en expresiones intolerables para el régimen en turno de ahí que la mejor solución era acallar sus voces, cerrarles espacios y suplirlos con personajes afectos al gobierno, incondicionales panegíricos que solamente cantan loas a la 4T.

El presidente López Obrador no deja de pregonar un respeto total a la libertad de expresión y exhibe como ejemplo que en cada conferencia de prensa matutina se permiten todos los cuestionamientos; eso es falacia, porque solamente responde aquellos que le convienen y evade dar respuesta a los temas incómodos e incluso hay periodistas que han sido vetados para asistir a “las mañaneras” debido a que son incisivos a la hora de cuestionar y eso los convierte en “incómodos” lo que luego deriva en candidatos a la censura.

Lo cierto es que desde la 4T no quieren se exhiba la realidad y gustan de que todo sea del color del cristal con el que ellos miran.

La impunidad para matar a quien sea

En lo que va del gobierno de Claudia Pavlovich han asesinado 24 policías de diversas corporaciones, el más reciente fue un agente de la policía municipal de Hermosillo que fue emboscado cuando salía de su casa y con la particularidad de que recién había participado en la liberación de una persona secuestrada donde murieron dos de los secuestradores.

Matar policías o atentar contra su vida parece se ha vuelto algo relativamente fácil y eso lo demuestra el número de agentes caídos; pero lo que llama la atención es la falta de protocolos existentes en las corporaciones policiacas para darles seguridad a aquellos elementos que recientemente participaron en algún evento de alto impacto.

Llama la atención la impunidad que priva en este tipo de casos; han asesinado agentes municipales, de tránsito, elementos de la AMIC y en la mayoría de los casos no existen detenidos y las investigaciones parece llegaron a un punto muerto; con esa condicionante los criminales tienen mayores argumentos a su favor para seguir matando policías. Si nadie ahonda en la investigación el crimen queda sin resolver y no hay justicia para la víctima y su familia.

Pero lo más aterrador es que en los atentados, logrados o fallidos, con regular frecuencia hay víctimas colaterales, ciudadanos que tuvieron la mala fortuna de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado y también terminan siendo víctimas.

Hace poco más de una semana, un grupo criminal atentó contra un jefe de la Policía Municipal, los sicarios fueron perseguidos y finalmente ultimados, pero en la refriega un repartidor de una empresa de mensajería resultó lesionado y terminó perdiendo la vida; ninguna autoridad dio a conocer su deceso, como si no importara a nadie todos callaron la muerte de esta persona inocente cuyo único pecado era cumplir con su modesto trabajo.

Lo peor es que en el caso de los crímenes contra policías, hay muchos elementos para pensar que son sus propios compañeros los que terminan “poniéndolos”.

El PRI como el Ave Fénix: a resurgir de sus cenizas

El dirigente del PRI en Sonora, Ernesto de Lucas Hopkins dijo durante la reunión del Consejo Político Estatal que no le están apostando a los malos gobiernos de Morena y que en todo caso van a salir a conquistar territorialmente el voto de los ciudadanos.

Bien hace el joven de Lucas Hopkins en no estar atenido al voto de castigo a los malos gobiernos municipales de Morena –el nuevo enemigo a vencer–, a final de cuentas ese mismo voto de castigo, derivado del hartazgo de los electores, ya fue para el PRI y él lo sabe perfectamente bien, de ahí que lo importante es empezar a reconstruir ese ejército de militantes que sea capaz de convencer a los ciudadanos que siguen siendo una buena opción de gobierno.

Lo primero que debe hacer es poner a trabajar muy duro a los 612 consejeros políticos, algunos de ellos que solamente van al PRI para este tipo de eventos y luego se desaparecen hasta que llegan las pizcas electorales, con ese pequeño ejército puede empezar a construir la maquinaria que le permita al ex invencible levantarse de la lona y se opción para los ciudadanos.

Por su parte, la gobernadora Claudia Pavlovich aprovechó el evento para señalar como el gobierno de Sonora se transformó y luego de venir de un sexenio de caos y desorden, ahora lo que existe es orden y respeto; pero también señaló que vendrán ataques a su persona y ella está lista para defenderse de todos aquellos que la increpen sin mayores argumentos.

Tal parece que la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano “huele” que algo viene en su contra, porque ya son varios los eventos donde hace el señalamiento de que no va a dejar pasar ninguna crítica sin sustento o un señalamiento doloso para ella, su familia o su gobierno.

Otros Juglares:

–“¡Ya basta! Los hermosillenses merecemos respeto. Me duele que los hermosillenses transitemos por la ciudad con temor a morir en un socavón”.

Primera expresión de la dirigente del PRI en Hermosillo, Iris Fernanda Sánchez Chiu; la realidad es que morir en un socavón es una preocupación menor, si realmente tiene empatía con los hermosillenses debió enderezar su crítica a la cuestión de seguridad pública, da más miedo quedar en un fuego cruzado, aunque no mueras.

Gracias por su atención, hasta el martes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

Nos puede seguir en Twitter en @CanoFrancoR

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