La inseguridad deja bajas por todos lados

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El Juglar de la Red

 

Por Rafael Cano Franco

Una regla no escrita de la política gubernamental es que nada se mueve previo a la presentación de un informe de gobierno; pero en Sonora esa regla no se cumplió y ante los hechos violentos del 4 y 5 de octubre, en Guaymas y Hermosillo, la gobernadora Claudia Pavlovich determinó aceptarles la renuncia al Fiscal General, Rodolfo Montes de Oca Mena y al Secretario de Seguridad Pública, Adolfo García Morales.

La versión oficial maneja que en materia de indicadores de seguridad pública, Sonora es un estado que no tiene focos rojos en los delitos más representativos; sin embargo en la realidad bastó que un grupo de sicarios matara a cinco policías en Guaymas, dejando heridos a otros tres y luego, al día siguiente, en Hermosillo mataron a otro policía para que el vaso derramara y la sensación de inseguridad se apoderara de los ciudadanos.

La determinación de la gobernadora Pavlovich Arellano se dio ese mismo viernes por la tarde, cuando se supo de que ambos funcionarios habían renunciado a sus cargos.

No es noticia si decimos que entre Montes de Oca y García Morales existían diferencias y no eran grandes amigos; esto se hizo evidente y seagravó desde que en Cajeme, durante una persecución, un chofer de Uber resultó muerto en el fuego cruzado.

Desde la Secretaría de Seguridad Pública, salieron voces a decir que la Fiscalía General de Justicia estaba utilizando el caso para erosionar la figura de García Morales y exponerlo a la crítica pública, también señalaban que la FGJ actuaba con parcialidad pues todas las investigaciones que inició se centraron en los agentes de la Policía Estatal y obviaron que en la persecución y balacera también participaron elementos de la Policía Federal, el Ejército y agentes municipales.

Si lo vemos por separado, ambos funcionarios cumplieron con su trabajo, sin poder decir que fueron los mejores en sus responsabilidades, tampoco se les puede calificar como un fracaso total.

En el caso del Fiscal Montes de Oca Mena, llegó al cargo luego de ser aprobado su nombramiento por nueve años por el Congreso del Estado, era el Procurador General de Justicia y ese nombramiento también pasó por la Cámara Legislativa de Sonora; era el único funcionario que trascendería el sexenio y además era el único al que la gobernadora no le podía pedir directamente la renuncia, a menos que él renunciara. Al final se cumplió con la forma.

Adolfo García Morales, trabajó mucho para los indicadores y logró reducir ciertos números de delitos, pero fracasó en muchos de los anuncios que hizo; quizá el más evidente fue acabar con las “narcotiendas” donde se vende cristal. El problema no solamente sigue vigente, sino que se percibe se acrecentó.

Pero en su descargo hay que señalar pudo reestructurar una policía que había sido desmantelada por el gobierno anterior; logró reducir los índices de los delitos patrimoniales y fue bajo su auspicio que se creó el C5I, un lugar de alta tecnología donde la inteligencia policiaca es el eje fundamental de trabajo.

Que ambos funcionarios dejaran el cargo en estos momentos álgidos, donde la sensación de miedo entre los ciudadanos es grande, es un mensaje contundente de la Gobernadora de que no le va a temblar la mano para imponer el orden en la entidad.

La decisión de aceptar las renuncias de los funcionarios, sobre todo la del Fiscal General de Justicia, tampoco fue influenciada por el proceso a seguir para nombrar sus relevos. Si bien en el caso del Secretario de Seguridad Pública es facultad de la Mandataria nombrar al nuevo secretario; en el caso del Fiscal se avecina un debate intenso porque se debe aprobar en el Congreso del Estado, a propuesta del Ejecutivo y de un Consejo Consultivo.

Lo que está claro es la intencionalidad de la gobernadora Pavlovich Arellano de no permitir que los actos de violencia se vuelvan la tónica diaria en las ciudades de Sonora y si para ello hay que hacer movimientos, sacudir el árbol o dar un manotazo en la mesa, no se va a detener y es que al final de cuentas, ella y su familia también viven en Sonora.

Un III Informe bajo nueva realidad

El próximo 13 de octubre, la gobernadora Claudia Pavlovich presentará su tercer Informe de Gobierno, lo hará bajo el contexto de una nueva realidad política en lo local y nacional, donde ella y su partido, el PRI, ahora son oposición y por tanto deben atender ese nuevo mandato ciudadano.

No se trata de que todo debe ser adverso, simplemente atender las formas de la política y establecer que el pasado pudo resultar muy tranquilo y que el futuro será más complicado, pero no por ello debe ser negativo o un retroceso.

La perspectiva es que este no será un informe donde predomine la figura de la Gobernadora, más bien es establecer los parámetros que la gente ha marcado, son las personas los protagonistas y por tanto más que político, el III Informe tendrá ingredientes que tradicionalmente no son usuales en este tipo de eventos.

Ahora, llega al III Informe con un entorno difícil, pero dejando un mensaje contundente donde se establece que lo importante son los resultados que ofrecen sus colaboradores y que no hay personajes indispensables en su gobierno, por eso se quedan atrás los afectos personales, los amigos, los compadres, los padrinazgos y las cuotas de poder; en esta nueva realidad solamente importan ser efectivo y dar resultados en el trabajo.

Hágase la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre

Hay quienes dicen que la Cuarta Trasformación iniciará a partir de que Andrés Manuel López Obrador asuma la presidencia de la República, el próximo 1 de diciembre; eso es mentira; quienes promueven los cambios futuros ya están gobernando y son mayoría en ambas cámaras, la de diputados y la de senadores.

El problema es que con ellos ahí no se avecina ningún cambio efectivo.

Ya se sabe que la mayoría Legislativa de Morena no tiene la mínima intención de quitar los Impuestos Especiales a Productos y Servicios (IEPS), lo cual impacta directamente en el precio de la gasolina; lo anterior determina que el precio de los combustibles no solamente seguirán igual, lo peor es que no se descartan sigan presentándose los “gasolinazos”.

Esos mismos diputados, que van con tuperware a sus oficinas legislativas para no cargarle la mano al presupuesto con los gastos de restaurantes, no metieron la tijera a fondo cuando se trató de reducirse privilegios como los apoyos legislativos que siguen conservando.

La aplanadora de Morena en la Cámara de Diputados acaba de aprobar un pago de 209 mil pesos por cada legislador como “bono navideño”, una suma que llega a los 104 millones de pesos que serán pagados por apenas cuatro meses de trabajo.

Pareciera que llevar tuperware al trabajo es más un acto de cicatería personal, que una auténtica medida de austeridad.

El pueblo entregó a López Obrador no solamente la Presidencia de la República, también le dio un amplio margen en ambas cámaras, no solamente son mayoría simple, tienen el número de legisladores suficientes para iniciar una auténtica transformación en los aspectos que demanda el pueblo, no en el que ellos quieren.

Y ese es el problema: muchos legisladores de Morena están convencidos de que al ganar la elección, los ciudadanos votaron por las ideas personales con las que ellos comulgan, sin darse cuenta de que en realidad el voto fue para que hicieran los cambios que los ciudadanos quieren.

La Cuarta Transformación, por más que se esfuercen en tratar de convencer a los ciudadanos, no lleva implícitos ciertos temas que muchos quisieran ver convertidos en realidad.

Los ciudadanos no votaron a favor de una cultura de muerte que promueve el aborto; ellos pidieron más recursos para el tema de seguridad pública y poder vivir en sus comunidades en paz, sin temor de perder la vida en un fuego cruzado, sin que nadie los extorsione en sus lugares de trabajo; que nadie les quite los bienes que con tanto trabajo lograron comprar y que puedan transitar sin riesgo de un lugar a otro.

El voto de los ciudadanos no implicaba que personajes ignorantes se encumbraron en posiciones claves de la promoción cultural o que los nuevos gobernantes promovieran sandeces como la de dar seguridad social e Infonavit a los reclusos de los centros penitenciarios.

Lo que la sociedad les demanda es que los jóvenes puedan tener la oportunidad de estudiar carreras profesionales y que al terminar sus estudios puedan encontrar el trabajo donde desarrollar sus habilidades y así poder tener movilidad social.

Que no se malentienda, los temas como legalizar aborto, matrimonios entre personas del mismo sexo, la eutanasia, el perdón a los criminales, la construcción de un tren o la suspensión de la edificación de un aeropuerto son muy importantes, pero no pueden ser los temas prioritarios para cambiar la realidad de un pueblo.

La gente espera, y espera mucho, de su nuevo gobierno; por ello se ve con cierta desesperanza que en los temas sustantivos y prioritarios no hay avance, por el contrario se notan retrocesos.

Las personas mayores tendrán que esperar hasta los 68 años para recibir su apoyo mensual, actualmente cada dos meses recibían su ayuda económica y solo era necesario tener 65 años; igual los jóvenes, ya se les anunció que las ministraciones prometidas para que trabajen, estudien o hagan lo que quieran, ya no les llegaran directamente a ellos sino que se irán a aquellas empresas que  les ofrezcan programas de contratación, algo que bien puede fomentar corrupción.

No se puede pensar que López Obrador será el único artífice de una transformación, se necesita la convergencia de todos; los ciudadanos ya hicieron su parte dándole los votos suficientes para que sea gobierno y lo acompañe el legislativo.

Pero resulta que la Cámara de Diputados está inmersa en cambios superfluos, pero en lo trascendente ni siquiera ha empezado; pareciera que tres años son muchos, pero resultan insuficientes cuando se pierde el tiempo en trivialidades y en atender asuntos que no son prioritarios para el pueblo.

Y para colmo les da por cometer los mismos excesos de la clase gobernante que el pueblo ya rechazó. Eso solamente habla de que dimos un cambio de 360 grados y quedamos donde mismo.

Otros Juglares:

–“No es posible que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador esté llamando a los charros a participar en estos eventos cuando ellos son los que han reprimido a nuestros compañeros”.

Lo dijo el dirigente de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero, Arcángel Ramírez, luego de que sus huestes sabotearon a golpes y sillazos una reunión de los Foros para recabar propuestas para mejorar la educación en Acapulco bajo el pretexto de que protestaban por la liberta otorgada a Elba Esther Gordillo y porque  participaban elementos del SNTE  en las mesas de trabajo.

Gracias por su atención, hasta el martes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

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