La tormenta perfecta que hundió al PRI

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El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

Dicen un viejo adagio que “en política solamente se comete un error y todo lo demás son consecuencias”; pero en el proceso electoral del domingo 1 de julio, resulta por demás evidente que, al menos en el PRI, se cometieron no uno, sino varios errores que fueron determinantes en la elección local para dejar de ser el partido hegemónico.

La proyección inicial del PRI consideraba mantener una mayoría en el Congreso del Estado para garantizar que la segunda mitad del Gobierno de Claudia Pavlovich transitara con la misma calma como lo hizo en los primeros tres años; igualmente se presupuestó retener los gobiernos municipales ganados el 2015 y recuperar dos o tres ayuntamientos importantes en manos del PAN.

Nada de eso se logró en la realidad: el Congreso del Estado será totalmente opositor y cuando menos los diez municipios más importantes –donde se concentra entre el 75-80 por ciento de la población—serán gobernados por Presidentes Municipales emanados de Morena.

Un resultado tan abrumadoramente negativo, no solamente es obra de la causalidad derivada de la elección nacional, considerando esta como “El tsunami López Obrador” que arropó todo lo que estuviera bajo las siglas de Morena; es también la suma de una serie de decisiones que fueron erróneas y en buena medida a estrategias de conquista del voto equivocadas por parte de los candidatos.

Es cierto que en buena medida la figura de Andrés Manuel López Obrador fue la que “jaló” votos a favor de los candidatos que postuló el Frente “Juntos Haremos Historia”; pero eso no fue lo único que les dio el triunfo, en todo caso también deben considerarse factores externos y los yerros cometidos en las designaciones y de los candidatos, como la otra parte que aportó votos a candidatos que no necesitaron hacer campaña y aunque los electores no los identifican en la calle, votaron a ciegas por ellos.

Pero, ¿cuáles fueron esos errores cometidos por el PRI o por quienes tomaron las decisiones? Al menos identificamos tres:

En primer lugar podemos mencionar la selección de candidatos. En buena medida en el PRI “la fila no avanzó”; esto quiere decir que la repetición de personas como candidatos terminó por mostrar el enorme desgaste que ya tenían de frente a un electorado reacio a ir con los mismos de siempre, y menos con algunos que tienen fama de “perdedores”.

Humberto Robles Pompa tiene dos elecciones perdidas; Flor Ayala contendía por cuarta ocasión consecutiva; Otto Claussen estaba por tercera ocasión en las papeletas electorales; Karina Lizárraga en Caborca iba por su tercera elección consecutiva; “Pano” Salido estaba en su cuarta candidatura; Vicente “Mijito” Terán era por enésima ocasión candidato a algo en Agua Prieta; solo por mencionar algunos ejemplos de caras muy vistas y demasiado gastadas ante los electores.

Lo anterior solamente es indicativo de que no hay figuras nuevas en el PRI que sean contendientes y de que la oxigenación no llegó a las boletas electorales en el recuadro correspondiente al Tricolor.

Los propios candidatos cometieron errores de primaria: en algunos sectores no trabajaron juntos y cada quien jaló por su lado, por ejemplo en San Luis Río Colorado el candidato a la alcaldía Héctor “Titilo” Leyva no fue muy solidario con el esfuerzo que realizaban la candidata a la diputación federal Gabriela González y el candidato a diputado local, Enrique Carrasco.

En el caso de Ernesto de Lucas, en lugar de mostrar unidad y reconocer el trabajo realizado por “Maloro” Acosta, optó por desmarcarse y mostrarse lejano lo cual dejó la sensación de desunión; pero además, sabedor de que había un voto anstisistema, aceptó que trabajara para su causa el equipo de Alejandro López Caballero, dejando así la sensación de que eran más de lo mismo y ubicándose como parte del “PRIAN” o “la mafia en el poder”.

Un tercer aspecto sería la forma en la que la selección de candidatos terminó por dividir el voto priísta; el caso más claro está en Cajeme, donde la candidatura de Emeterio Ochoa no solamente derivó de un enfrentamiento con los mismos priístas y terminó por generar un voto dividido en una zona donde los sufragios para el PRI siempre fueron los proporcionalmente más numerosos.

A nivel local debe haber responsables: de no oxigenar las candidaturas, de no supervisar campañas y permitir divisiones, de dejar todo tan suelto al grado de que cada quien hizo lo que quiso y como quiso. En todo caso, culpar al dirigente del PRI, Gilberto Gutiérrez Sánchez es cumplir con aquello de que  “el hilo se rompe por lo más delgado”, pero la mira de los señalamientos debe apuntar a otra parte y otros actores más decisivos.

Tips cortitos pa´no enfadar:

1.- En este espacio siempre cuestionamos la andanada que funcionarios del Gobierno de Sonora y militantes del PRI lanzaron contra Antonio Astiazarán, el candidato del PAN al Senado de la República y ex militante del PRI hasta febrero de este año; pensábamos que esos ataques al tercer lugar obedecían a un deseo de pisotearlo por haberse ido del PRI despotricando.

Pasada la elección nuestra hipótesis cambió: lo atacaban porque realmente era una amenaza al segundo lugar electoral que logró ese partido y que garantiza al PRI un escaño senatorial en la persona de Sylvana Beltrones.

Si lo anterior se comprueba, entonces resultaría que los estrategas de la campaña de Sylvana Beltrones siempre tuvieron números que les decían no iban a ganar la elección y por ello la insistencia en no dejar crecer a Toño Astiazarán, quien era el único que podía representar una amenaza.

2.- En el caso de la elección de Presidente Municipal en Hermosillo, el Programa de Resultados Electorales (PREP) dejó de funcionar con apenas el 66 por ciento de las casillas computadas, eso indica que de las mil cuatro casillas a contabilizar, solamente se contaron 660.

Apenas ayer inició el recuento de todas las actas y en ese sentido, el candidato del PRI, Ernesto de Lucas emitió un comunicado donde señala que hasta no tener contabilizadas el cien por ciento de las actas no emitirá un pronunciamiento.

El documento ni es optimista ni pesimista, simplemente deja claro que se debe esperar a tener la información oficial del recuento para poder emitir un pronunciamiento y es que de pronto en redes sociales ya se señalaba que el Candidato del PRI estaba acortando la ventaja que sobre él tiene Célida López.

Lo dicho por Ernesto de Lucas fue muy maduro, sin ahondar en la desinformación y si clamando por mantener cordura y paciencia para esperar el resultado oficial.

3.- Es muy difícil que le quiten la alcaldía de Hermosillo a Célida López, pero debe haber un poco de mesura de su parte, no es bueno andar cocinando caldo de liebre, sin tener la liebre.

Digo lo anterior porque ya anda ofreciendo chamba: a Norberto Barraza, candidato Independiente dice le va a plantear sea el director de Servicios Públicos Municipales; además, entre el lunes y martes, le propuso a David Figueroa Ortega ser su Secretario del Ayuntamiento, cargo que no aceptó.

Otros Juglares:

–“Tiene el derecho y respetaremos su decisión si decide retomar el liderazgo del partido (Ricardo Anaya). Por supuesto que es una magnífica persona, que fue un muy buen dirigente, un gran candidato y en el proyecto que él tenga, contará con mi voto como amigo y como panista”.

Lo dijo el dirigente del PAN, Damián Zepeda Vidales, al anunciar que si Ricardo Anaya decide regresar a la dirigencia nacional del PAN, él estaría dispuesto a regresarle el cargo y apoyarlo.

Gracias por su atención, hasta el viernes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

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