La Victoria: el costo de la impunidad

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La zona rural oriente de Hermosillo ha mostrado gran crecimiento durante estos últimos tres años, el comercio, la industria y zonas exclusivas de vivienda han dado un giro a los ejidos “La Victoria” y “El Tazajal”, pero con ese aparente progreso también trae aparejados efectos nocivos para la población que habita ahí desde varias décadas.

Las últimas cinco temporadas de lluvias han inundado los hogares ubicados en las riveras del río “San Miguel”, dejándolos sin su patrimonio, con la pérdida de sus animales de granja y lo cual interrumpe y afecta su modo de vida.

El río siempre ha estado ahí, no es el culpable porque forma parte de la naturaleza; pero sí hay responsables y se trata de dos familias que de alguna manera tienen o tuvieron relación con el poder, se trata de: el prófugo de la justicia Roberto Romero López y José Coppel.

Luego de  la última inundación que se presentó, tras la lluvia de la madrugada del 24 de junio de 2015, la Comisión Nacional del Agua, señaló al ex secretario de Gobierno, Roberto Romero López como el responsable de la contingencia al construir  un bordo en el cauce del Río, lo que provocó el anegamiento de las viviendas.

Pero cuando Romero López decidió “fugarse” para no ser alcanzado por el brazo de la justicia, no había a quien culpar y menos a quien exigir remediación.

Sin embargo, lo que las autoridades de la Conagua no detallaron fue que dichas inundaciones también se deben a la barda  de tres metros que construyó la familia Coppel para apartar su zona de vivienda exclusiva, de las modestas casas que poseen los habitantes de “La  Victoria”.

Los Coppel alteraron el cauce natural del río “San Miguel” y con esa obra evitan se inunde su propiedad, el lujoso campestre “Las Riberas del Pitic”, pero desvían el agua hacía los domicilios que se encontraban a la orilla del Río.

Esta barda de ladrillo tipo “Querobabi” doble, mide de ancho 20 centímetros y rodea el terreno de más de 600 hectáreas, ahí   Coppel  tiene: lago, club de socios, áreas verdes, un centro comercial de 20 hectáreas,  canchas deportivas, gimnasios e iglesias.

Una inversión de esa naturaleza no puede ponerse en riesgo por unas simples viviendas de una comunidad como “La Victoria”, son muchas instancias las que se inmiscuyen, pero en este caso la principal es la Comisión Nacional del Agua (Conagua) aquí siempre cabrá el “sospechosísmo” y las preguntas: ¿Algún funcionario de esa dependencia daría su firma para ese proyecto? ¿Lo haría de gratis o tendría un costo? Y, si tuvo un costo ¿Cuánto le darían?

En esta temporada de lluvias la historia se repetirá, aunque las autoridades tienen conocimiento claro de esto, no han tomado medidas precautorias para impedirlo.

Y es que ¿cómo tocar a una de las familias más ricas del País?

La Unidad Estatal de Protección Civil sabe de los riesgos que corren las familias de “La Victoria”,  claramente tienen conocimiento que no son sólo los riesgos materiales los que están en peligro, por ello advirtió que continúa latente el riesgo de inundaciones en ese  Ejido.

El titular de Protección Civil, Alberto Flores Chong, aseguró que el Ayuntamiento de Hermosillo y la dependencia a su cargo, han advertido del riesgo al Organismo de Cuenca Noroeste de la Comisión Nacional del Agua, porque al tratarse de un cauce federal corresponde a ésta dependencia el definir las acciones para prevenir el desbordamiento del afluente.

Sin embargo, no se ha logrado nada a favor de los habitantes de La Victoria.

Ahora, esa pasividad de la Conagua bien puede obedecer a que esperan ocurra una tragedia, donde la pérdida de vidas humanas esté incluida, una auténtica catástrofe que lleve a los vecinos afectados a realizar una protesta pública de grandes proporciones.

Flores Chong sostuvo que ya se advirtió a la Conagua, y se encuentran en espera de resoluciones de tipo legal para poder proceder a las acciones de demolición o remediación para evitar que haya riesgos.

Los abusos de la empresa constructora “Misión XXI” ha sobrepasado los límites,  y lo peor del caso es que dichas  inundaciones  donde las familias pierden gran parte de su patrimonio  generan un costo al Gobierno Federal, quien a través del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), es quien debe brindar apoyo en especie a las familias.

Esta ayuda gubernamental termina también por darle a los dueños de “Riberas del Pitic” el pretexto ideal para no responder por sus acciones, al no actuar contra las irregularidades que cometen, les dan impunidad y los dejan seguir afectando a las familias de “La Victoria”, mismas que llegaron mucho antes que ellos.

Cabe señalar que la familia Coppel, propietaria de este club campestre se encuentran emparentados con la familia Bours, príistas de toda la vida, misma militancia partidista que caracteriza al delegado de la Conagua, César Lagarda Lagarda.

Y como parece que todo se trata de un gran influyentismo, tanto de familia como de partido, la empresa de la familia Coppel no asume su responsabilidad y menos paga los daños que ocasiona.

Gracias por su tiempo.

@crisgomezlima

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