Los cuatro jinetes del apocalipsis: Peste, Hambre, Guerra y Muerte

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El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

Cuando el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador le pide a los reporteros que cubren su conferencia mañanera no le pregunten sobre los efectos del huracán “Hanna” en Nuevo León y Tamaulipas, cuando veta temas de economía o inseguridad pública y centra su perorata matinal en el avión presidencial que no ha podido vender, se puede entender cuáles son sus intereses y también se hacen visibles cuales no son sus prioridades.

Era inevitable para México la llegada de la pandemia, pero sí era evitable el impacto tan negativo que tiene: casi 400 mil personas contagiadas de coronavirus; cerca de 45 mil que han fallecido y un sistema de salud pública que fue desmantelado y ahora colapsó.

La pandemia se va a ir algún día, pero entre más nos tardemos en erradicarla, las consecuencias no solamente se verán reflejadas en el área de la salud, también dejaran consecuencias catastróficos en la economía, en la seguridad pública y en la infraestructura de México.

Vemos la presencia de dos de los jinetes del apocalipsis: la peste y la muerte, pero en el panorama ya se avizoran los otros dos: el hambre y la guerra.

Los números no mienten: solamente en mayo la economía cayó un 21 por ciento, afectando principalmente a tres sectores claves: el de la construcción que es el más dañado con un 39 por ciento de caída; la industria manufacturera con un 35 por ciento y el comercio al menudeo y mayores con 32 por ciento.

Solamente en mayo se perdieron 15.7 millones de empleos, entre los formales que reporta el IMSS y los informales que contabiliza INEGI; para dimensionar esta situación el mejor ejemplo es que en uno de cada tres hogares en México un integrante de la familia perdió su puesto de trabajo y esto se debe a que ante el nulo apoyo para los negocios, 770 mil empresas cerraron para no volver a abrir.

Pero la prioridad no es el empleo ni salvar empresas que lo generan, el Presidente tiene otra visión: solamente este año, el gobierno de López Obrador ha “inyectado” 130 mil millones de pesos a Pemex y sin embargo esa paraestatal sigue generando cuantiosas pérdidas.

Apenas el 2018, con la tan criticada Reforma Energética ya en funciones Pemex logró tener números negros en más de una década; ese año ganó casi 43 mil millones de pesos –una bicoca si se consideran las pérdidas que venía arrastrando del pasado, el 2017 perdió 270 mil millones de pesos pero finalmente el último año de Peña Nieto había tenido un superávit–; pero el gozo se fue al pozo el 2019 cuando esa misma empresa reportó pérdidas anuales por 659 mil 934 millones de pesos en el año, más que en cualquier otro año de cuando era administrada por “corruptos” y no por los honestos de la 4T.

El panorama se complicó el 2020 y solamente en el primer trimestre del año, la empresa reportó pérdidas por 533 mil 513 millones de pesos, es decir que este año pinta para que los números deficitarios de Pemex se tripliquen en comparación al año pasado.

Desde el gobierno de Miguel de la Madrid con un crecimiento magro de 0.6 por ciento, pasando por el de Salinas de Gortari con uno de 4%; en todos los gobiernos hubo un ligero repunte económico, con Peña Nieto fue del 2.3 por ciento; pero con López Obrador y desde antes que llegara la pandemia, el crecimiento económico de México se desplomó, este año ya bajamos al -3.9 por ciento, pero el pronóstico es que decaigamos un 10.5 por ciento.

A querer y no eso impacta en todos, incluido el gobierno federal; una baja en el crecimiento económico representa menor captación de impuestos y eso lleva a un recorte de gastos en el presupuesto federal: este año, en plena pandemia, se recortó el presupuesto de salud y también se recortó dinero a infraestructura carretera por el orden de los 3 mil 780 millones de pesos.

El programa de austeridad aplicado por el gobierno federal, que también se le llama “austericidio”, es una de las medidas que la CEPAL no aconseja en situaciones de crisis pues termina perjudicando todos los rubros de la economía, pero en México ese consejo se desoyó y todo el presupuesto se contrajo con el único afán de no dejar sin dinero las obras emblemáticas de la 4T y sus programas sociales.

Mientras que Alemania protegió su economía con un 36 por ciento del PIB destinándolo a apoyar a los ciudadanos –en pagos de luz, agua, alimentos, servicios médicos–, en México apenas se destinó el 0.03 por ciento del PIB, nada en comparación de las necesidades creadas.

Eso se refleja en los incrementos de servicios como la energía eléctrica y los más de 700 mil clientes de esa empresa a quienes les cortaron el servicio por no pagar, no está de más decir que entre Pemex y CFE, las pérdidas cada tres meses llegan a los 30 mil millones de dólares.

No invertir en la gente y si en obras faraónicas, empresas paraestatales quebradas como Pemex y CFE, o en los programas sociales, tiene un efecto inmediato y la canasta básica de alimentos subió de marzo a la fecha un 15 por ciento, esto en detrimento de las clases menos favorecidas económicamente.

En los próximos meses llegará el jinete del hambre y para el 2021, estaremos con el jinete de la guerra, tanto la electoral como la de la inseguridad pública, que por cierto vamos perdiendo los ciudadanos.

La injusticia contra Claudio Zupo

Lo que hizo Codeson con el atleta judoca, Claudio Zupo es uno de esos errores tan lamentables y graves que no deben tolerarse y menos tienen justificación; despedirlo ya era una afrenta, hacerlo cuando estaba enfermo de coronavirus es de una gran insensibilidad y no pagarle su quincena, negándole la posibilidad de comprar sus medicinas, es un crimen artero.

El atleta subió un video a las redes sociales donde expuso su situación, apenas unas horas después de ser despedido, diez días después falleció.

Es un tema de insensibilidad y falta de empatía, pero también refleja como desde los niveles directivos gubernamentales se pierde la perspectiva y se afecta hasta a aquellos a quienes se les llama “amigos”.

Por supuesto que Genaro Enríquez, titular de Codeson tiene responsabilidad en el tema y claro que debe considerarse seriamente solicitarle la renuncia, si es que no tiene los tamaños para presentarla él mismo.

No se pide que deje el cargo como una cuestión de índole personal o por capricho de alguien, se trata de que es un funcionario y colaborador de la gobernadora Claudia Pavlovich, que no estuvo a la altura de los valores que la Mandataria Sonorense viene predicando en la pandemia; a Genaro Enríquez le falló, y feo, la solidaridad con los suyos.

Pero lo más triste de todo es que, dicho por el propio Claudio Zupo, desde que llegó este gobierno habían intentado despedirlo y el mejor momento fue justo cuando estaba enfermo y en plena pandemia; más torpeza no puede haber.

Tips cortitos pa´no enfadar:

1.- Mientras que en otras ciudades de Sonora el número de contagios por Covid-19 ha bajado paulatinamente en las últimas dos semanas, Hermosillo sigue con una tendencia de más de 150 casos por día.

Eso nos lleva a ser el centro de la pandemia en Sonora, pero también es indicativo de que no seguimos las medidas sanitarias correspondientes y eso se refleja en las concentraciones de visitantes a las playas de Bahía de Kino, las cuales por cierto el fin de semana pasado volvieron a estar abarrotadas.

Pero no todo es malo, el director del Isssteson, Pedro Ángel Contreras anunció que el nivel de hospitalización en sus clínicas de planta y en las temporales, se redujo en un 30 por ciento, eso cuando menos es un aliciente de que hay esperanza de poder llegar a diciembre y estar listos para la vacuna.

2.- Más allá de la escandalera mediática que representa la comparecencia de Emilio Lozoya, este martes a las 9:00 de la mañana ante el Ministerio Público, no hay duda que su calidad de testigo protegido le permitirá llevar su proceso en libertad, pero además ya quedó demostrado que los supuestos delitos cometidos en el caso Odebrecht prescribieron.

De lo anterior se deduce que todo lo demás será un evento de distracción de masas; un show montado para que no veamos el colapso en el que estamos sumidos y que ninguno de los que señale van a pisar la cárcel o serán castigados por los presuntos actos de corrupción cometidos el sexenio pasado.

Se establece así la existencia de un pacto de impunidad pactado entre el gobierno de López Obrador con el de Enrique Peña Nieto, hay que acusar a todos, menos a los responsables directos de la corrupción.

Otros Juglares:

–“Estamos viviendo tiempos inéditos y, sin embargo, estamos llevando a buen puerto a nuestros alumnos, de nada nos sirve tener alumnos de 10 que van a tener a padres o madres, o a ellos mismos, sin vida; o bien, enfermos. El virus no nos ha dado tregua, porque hasta el momento yo no les puedo decir cómo va a terminar o cuándo va a bajar esta pandemia, ni aquí en Sonora ni en el mundo entero, es un comportamiento atípico, anormal, con todo ello les comunico: por ningún motivo podemos iniciar clases presenciales en ningún nivel, absolutamente en ninguno”.

Lo dijo la gobernadora Claudia Pavlovich al anunciar que en el ciclo escolar 2020-2021, ningún estudiante estará en las aulas y se establecerán métodos y plataformas alternativas para continuar con su educación.

Gracias por su atención, hasta el miércoles si Dios quiere. ¡¡Salud!!

Nos puede seguir en Twitter en @CanoFrancoR y también en Facebook en Rafael Cano Franco “El Juglar de la Red”.

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