Dejan sin atención médica a los afectados por derrame de minera en el río Sonora

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Por Cristina Gómez Lima 

Habitantes de municipios aledaños al río Sonora afectados por el derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado, ocurrido hace casi dos años en los ríos Sonora y Bacanuchi, no reciben atención médica especializada debido a que la Unidad de Vigilancia Epidemiológica Ambiental (Uveas) fue cerrada.

Por orden de Grupo México, propietario de la mina Buenavista del Cobre, de donde salieron los contaminantes, la Uveas provisional ubicada en el municipio de Ures cerró el pasado 30 de junio y dejó de atender a 360 habitantes. De esta forma, Grupo México incumplió su compromiso de atender la salud y remediar los daños al ambiente.

El personal de la Uveas (un epidemiólogo, tres médicos de otras especialidades y dos generales, tres enfermeros, dos choferes, un químico, un sicólogo, una trabajadora social, un capturista, un asistente administrativo y el director general) fue despedido y liquidado sin explicación.

Supuestamente el centro de salud provisional estaría en funcionamiento mientras el fideicomiso creado por el consorcio minero propiedad de Germán Larrea construía una clínica. El edificio es vigilado por un guardia, quien dijo que no hay fecha para la reinstalación de personal.

El derrame de tóxicos afectó a 360 vecinos del río Sonora, quienes padecen enfermedades de la piel, oftalmológicas, neurológicas, gastrointestinales y cardiovasculares, entre otras, lo que pone en riesgo la salud de 99 niños y 67 ancianos.

El delegado de la Secretaría de Gobernación en Sonora, Wenceslao Cota Montoya, ha dicho que este asunto es entre particulares y que la dependencia no puede intervenir. Aseguró que solicitó un informe al comité técnico del fideicomiso y que la construcción del Uveas –que debió estar terminado en 2015 y se ha retrasado por falta de pago a los trabajadores de la obra– lleva un avance de 30 por ciento.

 

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