Por EFE

El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este domingo una participación más activa del Reino Unido en la guerra contra Irán, y aseguró que cazas británicos «han interceptado con éxito bombardeos iraníes».

Sostuvo que los países del golfo Pérsico -«nuestros socios», los llamó- han solicitado del Reino Unido «hacer más para defenderlos», y a eso responde esa mayor implicación.

Además, dijo que ha concedido a Estados Unidos el uso de bases británicas (no especificó cuáles) para propósitos defensivos específicos que incluyen ataques a bases iraníes «porque el único modo de frenar la amenaza es destrozar los misiles en origen, en sus depósitos o en las lanzaderas», especificó.

Esos misiles que Irán está disparando por toda la región matan a civiles inocentes, ponen en peligro a los británicos y agreden a países sin relación con este conflicto, razonó Starmer.

Starmer desmintió a quienes aseguraron que se había negado el uso de esas bases a la aviación estadounidense, en un aparente intento de mantener cierta equidistancia en el conflicto.

Esta mayor implicación en la guerra -aunque Starmer no utilizó la palabra- es «acorde con la legalidad internacional», subrayó, y publicó un argumentario para sostener tal afirmación, en que se sostiene que se basa en el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas.

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