Por Reuters
A Carlos Queiroz aún le falta un torneo para igualar el récord de participaciones como seleccionador en un Mundial, pero este técnico de 73 años entrará de todos modos en los libros de récords esta semana.
El portugués iniciará al frente de Ghana su andadura en el Grupo L contra Panamá en Toronto el miércoles, continuando una racha que comenzó con Portugal en 2010 y que le llevó a entrenar también a Irán en tres Mundiales consecutivos: 2014, 2018 y 2022.
Esta racha iguala el récord de cinco torneos consecutivos que estableció Bora Milutinović entre 1986 y 2002, cuando estuvo al frente de cinco selecciones nacionales diferentes. El brasileño Carlos Alberto Parreira ostenta el récord de participaciones en Mundiales como entrenador, con seis, aunque no consecutivas.
Queiroz no tenía previsto acudir al torneo de Canadá, México y Estados Unidos hasta abril, cuando Ghana lo nombró en sustitución de Otto Addo, destituido en marzo tras una serie de resultados decepcionantes en los amistosos.
Antes de la repentina llamada de los ghaneses, parecía que su larga carrera, que incluye haber entrenado al Real Madrid y haber trabajado como asistente de Alex Ferguson en el Manchester United, había llegado a su fin, ya que su último trabajo había sido en Omán, el octavo país diferente cuya selección nacional había dirigido.
Su enfoque cerebral y técnico contrasta con su actitud belicosa al borde del campo, donde a veces puede parecer un villano de pantomima, aunque otros lo han considerado poco inspirador. «Sentí que tenía la personalidad de una mosca muerta cuando trabajé con él», dijo el excapitán del Manchester United Roy Keane.
Queiroz es aclamado en su Portugal natal como un pionero, que sentó las bases de su prodigiosa cantera.
«En un país donde la grandeza se mide tan a menudo por el resultado del próximo partido, Queiroz merece ser recordado por algo más profundo: la construcción de una cultura que aún perdura, consistente en llevar los conocimientos de las universidades al terreno de juego y, de este modo, contribuir a que Portugal sea reconocido como cantera de futbolistas de élite», comentó el diario deportivo A Bola el mes pasado.
Se labró un nombre al llevar a Portugal a dos títulos consecutivos de la Copa Mundial Sub-20 en 1989 y 1991, y al dar a conocer a una generación de futbolistas excepcionales como Luís Figo, Paulo Sousa y João Pinto, y ahora busca coronar una carrera legendaria llevando a Ghana lo más lejos posible en el Mundial.
«Estoy preparado para esto», afirmó al aceptar el cargo. «Aporto 40 años de experiencia a cada decisión que se tome».






