Por Redacción

Morena, bajo la acusación de una supuesta compra masiva de votos, comenzó un juicio electoral en Coahuila con el objetivo de anular las elecciones de las 16 diputaciones locales en la región que fueron obtenidas por el PRI.

El partido guinda, en un comunicado oficial, afirmó que la impugnación presentada denuncia varias irregularidades: el uso de códigos QR para la compra y coacción del voto, la participación de servidores públicos, la propaganda calumniosa, la violencia política de género e intimidación, el sobrepaso de límites en las campañas y 962 anomalías (que equivale al 22.6% del total) en las casillas electorales.

Por eso, el oficialismo presentó una demanda ante la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales de la Fiscalía General de la República (FGR) y alertó que la adquisición del voto es un delito electoral serio.

«En el pasado proceso electoral, fueron innumerables los casos en los que esta práctica reprochable se llevó a cabo», condenó.

Respuesta del PRI y acciones legales de Morena

Además, Morena presentó una denuncia ante la Unidad Técnica de Fiscalización del INE por un presunto rebase de topes de gastos de campaña en los candidatos priistas.

Y más allá de acusar supuesto fraude electoral, también se interpuso una denuncia ante la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para rastrear el origen de los recursos utilizados en esta supuesta compra de votos, específicamente a través del uso de códigos QR.

Morena hizo un llamado a que las autoridades electorales, financieras y judiciales actúen con apego a la ley y garanticen una revisión exhaustiva de los hechos, con el objetivo de no permitir que prácticas ilegales vulneren la autenticidad del sufragio.

Según dijo, la democracia solo se fortalece cuando la voluntad popular es respetada y prevalece frente a cualquier intento de distorsionarla o vulnerarla.

El pasado 8 de junio el presidente nacional del PRI, Alejandro «Alito» Moreno Cárdenas, garantizó que su partido se encargará de defender cada voto y cada acta, porque «Coahuila ya decidió y su decisión se hace valer».

«La democracia no es un juego que se acomoda al gusto del poder. Si la ciudadanía habló, se respeta. Punto. Lo que estamos viendo es un intento claro por presionar instituciones y fabricar narrativas para justificar su derrota. Eso no es política, es ambición sin límites», reviró el líder priista ante los señalamientos del morenismo.

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