Por Redacción
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dejó a su suerte a las madres buscadoras, revictimizadas por la violencia institucional en los Ministerios Públicos, Comisiones y Gobiernos federales y locales, dado que, acusan, no existe acompañamiento ante las violaciones a sus derechos cuando se les niegan los avances en las carpetas de investigación, la atención a la seguridad cuando excavan, sin ayuda de las autoridades, los parajes, barrancas y “puntos rojos” donde los restos de sus familiares fueron abandonados por los criminales que los asesinaron.
Víctimas indirectas relatan el acompañamiento simulado, debilidad para señalar a instituciones inoperantes y nulidad de protección a sus derechos de la titular de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra. Además, un exintegrante del Consejo Consultivo de la institución acusa que el afán de la funcionaria negar una crisis de desapariciones en México, está basada en complacer al oficialismo, acciones en las que, dice, no disimula su intención por servir al partido Morena y a sus dirigentes en las cámaras altas.
El aumento de las desapariciones en México ocurrió durante el periodo del primer piso de la Cuarta Transformación, con López Obrador, 54 por ciento más de personas que no regresaron a casa que con su antecesor y 108 por ciento arriba que en el periodo de la guerra contra el narco de Calderón.







