Lunes negro, propio del comienzo de una recesión global. El temor a una guerra de precios entre los países productores de petróleo, tras la negativa de Rusia (tercer productor mundial de crudo) a negociar con Arabia Saudí (primer productor mundial) un recorte de la oferta, para presionar al alza el precio, provocó ayer la caída en picada del barril, que se dejó un 25% en una sola jornada, lo nunca visto en casi tres décadas, cuando estalló la primera guerra del Golfo, en enero de 1991.

Tras el fracaso en la cumbre Rusia-OPEP del viernes, el precio del barril ya se desplomó un 9%, pero nada que ver con la caída en picada de ayer, alimentada por los especuladores del poderoso banco de inversión Goldman Sachs, que se pasó el fin de semana alimentando el temor a que el valor del barril se desplome a cuotas históricamente bajas, en torno a 20 dólares, abismalmente lejos de los 132 dólares por barril que se alcanzó a mediados de 2008.

LUNES NEGRO. El fantasma a una guerra de precios entre países productores —que se suma a la guerra arancelaria y la amenaza de pandemia de coronavirus— se reflejó de inmediato en Wall Street, cuyas operaciones se detuvieron 15 minutos después de que el índice S&P se desplomara un 7%, lo que no sucedía desde el 1 de diciembre de 2008 en plena crisis financiera.

El cierre parcial no sirvió para calmar los ánimos de los inversores. El Dow Jones de Industriales cerró con su mayor recorte porcentual desde 2008, equivalente a 2,013.99 puntos (-7.79%). El miedo a una segunda recesión global en lo que va de siglo provocó un día de pánico en Europa, con caídas históricas: Milán, -11.17%; París, -8.8%; Frankfurt, -7.94%; Madrid, -7.91% y Londres, -7.7%.

Peor aún si cabe les fue a las bolsas del resto del continente americano. La bolsa de Toronto (TSX) perdió un 10.27%; la bolsa de Sao Paulo, un 12.1% y la Bolsa de Buenos Aires perdió un 13.75%.

CORRIDA AL DÓLAR. La depreciación también se sintió con fuerza en la jornada llevando a las monedas latinoamericanas a mínimos históricos como en el caso del ­real brasileño, que se negoció a 4.728 reales por dólar y marcó un nuevo récord nominal, o el peso chileno, que cerró en 842 unidades por billete verde superando incluso el récord histórico registrado el pasado 28 de noviembre.

Según datos de la firma operadora de divisas OANDA, entre las monedas más devaluadas en Latinoamérica en lo que va de 2020, coincidiendo con la epidemia del COVID-19, están el real brasileño (-17.60%), el peso colombiano (-15.70%), el peso mexicano (-12.20%), el peso chileno (-12%) y el peso argentino (-4.40%).

Fuente: Agencias/Cronica

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