En su próxima administración, anunció que se evaluarán y se consolidarán redes y programas para promover la generación de una cultura científica accesible a todos los sectores sociales.

La democratización del conocimiento científico y tecnológico será una estrategia fundamental en la solución de problemas sociales, por lo que para María Elena Álvarez-Buylla, propuesta para dirigir el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), será importante impulsar acciones que promuevan la apropiación de ese conocimiento.

En su próxima administración, anunció que se evaluarán y se consolidarán redes y programas para promover la generación de una cultura científica accesible a todos los sectores sociales. El propósito, dice, es una verdadera inclusión en la que todos los grupos vulnerables y comunidades marginadas encuentren un acceso real al conocimiento científico.

A unos días de que Andrés Manuel López Obrador asuma la Presidencia de la República, la investigadora del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) afirmó que para lograr la democratización del conocimiento, es indispensable que en su popularización participe toda la sociedad y no únicamente el mundo científico.

En ese sentido, la también Premio Nacional de Ciencias y Tecnología 2017 en el campo de Ciencia Físico Matemáticas y Naturales y reconocida a nivel internacional por su trabajo científico, considera que a través de modelos de comunicación social de las ciencias se abrirán los espacios necesarios para el diálogo respetuoso y solidario entre los distintos saberes.

“Se promoverá que todos los actores sociales puedan exponer, en igualdad de circunstancias, sus intereses y necesidades en relación a la generación, el uso y la legitimación del conocimiento”.

Álvarez-Buylla habló en entrevista con Notimex de algunas acciones que pondrá en marcha como directora general de lo que será el Consejo de las Humanidades, Ciencias y Tecnologías (COHNACYT).

Se refirió a aumentar el monto de becas de posgrado y establecer programas de repatriación para científicos mexicanos que liderean proyectos en el extranjero, que será posible mediante la reorientación del destino de los recursos públicos al ramo, principalmente de aquellos que transfieren a las grandes empresas.

Reiteró la necesidad de evaluar los programas existentes y de convertir al Conacyt en un verdadero articulador de esfuerzos para dejar de ser un organismo «con una feria o multiplicidad de convocatorias» que atomizan los recursos financieros y absorben el tiempo tanto de la burocracia del Consejo, como de la comunidad académica.

Hasta hora, destacó Álvarez-Buylla, lo que realmente sorprende es que hay una importante transferencia de recursos públicos, vía este Consejo, a empresas grandes: en los últimos seis años, se han destinado para el sector empresarial al menos 22 mil 342 millones de pesos en aportaciones líquidas y en el 75 por ciento de los casos, se ha apoyado a empresas grandes.

«Esta estrategia ha fallado, además de mermar el apoyo a la ciencia de frontera y pertinente en México; no ha habido crecimiento y no se logró soberanía científica o tecnológica, aumentó el deterioro ambiental y el rezago social”, enfatizó.

Informó que, en contraste, se aportaron únicamente poco más de 400 millones de pesos para apoyar la ciencia básica de toda la comunidad científica. Participaron más de 5 mil proyectos, pero sólo se ofreció apoyo al 5 por ciento.

Añadió: “Es imprescindible apoyar la formación de nuevos científicos e incentivar con el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) a los académicos, pero es absurdo que no tengan recursos con que hacer sus investigaciones de posgrado o su investigación!”.

La transferencia millonaria a grandes empresas desde el erario público, y la contradicción entre la capacidad de la comunidad científica mexicana y el escaso apoyo mediante «convocatorias», ha implicado una disminución drástica del Estado mexicano a la ciencia y el cambio tecnológico que son fundamentales para el país.

También se refirió a la necesidad de «evaluar con detenimiento» los mecanismos para otorgar las becas para la formación de investigadores en el extranjero, la operación de consorcios de transferencia tecnológica, los criterios de evaluación en el SNI o los programas fondos mixtos y el Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación, que en algunos casos implican transferencias adicionales a empresas.

También platea revisar y reducir el gasto que el Conacyt ha hecho en una amplia diversidad de contratos a terceros.

No menos importante es el trabajo que su equipo de trabajo realiza de diagnóstico sobre la operación de los 27 centros públicos de investigación del Conacyt (que al menos seis registran un déficit), de los Laboratorios Nacionales, de las redes temáticas, los tecno-parques apoyados por el Consejo, de las oficinas de transferencia tecnológica y de los programas internacionales. La idea es que todo lo que aporta se articule para lograr resultados aún mejores y más relevantes para México.

María Elena Álvarez-Buylla mencionó también la necesidad de establecer programas de repatriación de científicos y recuperar la inversión que el Estado mexicano hizo en casi 30 mil investigadores de alto nivel que están fuera del país y que al menos 75 por ciento de ellos son líderes en sus campos en universidades o empresas privadas. Se les convocará a participar en los nuevos Programas Nacionales Estratégicos del Consejo o se buscará repatriarlos.

«Es una inversión que hizo el gobierno de México y habría que ver cómo se recupera, cómo hacemos que regresen a través de un programa de repatriación; hubo acciones de esta naturaleza pero dejaron de hacerse», señaló.

Para la también coordinadora de Investigación del Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM, será importante dejar de «repartir los recursos de una manera que sólo promueve más que una colaboración, una competencia a ultranza, y apostar por un trabajo más articulado, de cooperación, y con prospectiva, así como con un sustento científico precautorio, preventivo y de previsión o protección de nuestra gran riqueza biocultural».

Con dichas medidas y el ahorro en gastos operativos del organismo, la investigadora comentó que será prioritario, en la medida de lo posible, aumentar el monto de las becas para estudios de maestría y doctorado, cuyas cantidades se fueron deteriorando con respecto a la inflación.

«Habría que ver cómo recuperar un poco más el nivel de las becas, y consolidarlas; no sabemos aún a qué nivel y no sabemos aún cómo haremos para recuperarlas, pero sí hay que mejorarlas, de una manera modesta inicialmente, aunque sea», detalló.

Asimismo, destacó la necesidad de articular mejor los programas de formación de los nuevos investigadores con las políticas de desarrollo científico, «porque hay apoyo a diferentes programas de formación de nuevos científicos, que al concluir sus estudios, no tienen alternativas para insertarse al mercado laboral».

María Elena Álvarez Buylla es clara al afirmar que es momento de «hacer más con lo que tenemos», sin que ello implique negar apoyo a los estudiantes en formación y a la comunidad académica y científica del país, ni excluir al sector empresarial, del que se necesita conjuntar esfuerzos, pero con lineamientos pertinentes y prioridades claras.

De ahí su mensaje contundente para ellos: «mi compromiso y de todo el equipo es forjar las condiciones para su trabajo, en los laboratorios y en los salones de clase, dotarlos de lo necesario para aportar a la frontera del conocimiento, y también de una manera más articulada en los programas nacionales estratégicos.

Fuente: Notimex

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