Por AP
Aaron Rodgers ha pasado más de dos décadas manteniendo a todos en vilo.
Desde rivales hasta compañeros de equipo, reporteros y todos los demás. El inicio de su 22.ª temporada no fue diferente.
El mariscal de campo de 42 años, hizo una aparición sorpresa en el campo de práctica de los Steelers de Pittsburgh el lunes para el inicio de las actividades organizadas voluntarias del equipo, y salió trotando con una camiseta blanca con el número 8 poco después de cerrar un acuerdo por un año para regresar al club al que llevó al título de la AFC Norte el invierno pasado.
El linebacker Payton Wilson admitió que se quedó un poco «impactado» cuando se topó con Rodgers afuera de las instalaciones del equipo. Wilson dijo que fue «increíble» tener de vuelta a Rodgers, y, medio en broma, reconoció que su presencia hará que sea «mucho más difícil» para la defensiva durante los entrenamientos de las OTA, diseñados más como un repaso que como una prueba real.
El receptor abierto Michael Pittman Jr., adquirido en un canje de temporada baja con Indianapolis, entrenó una vez con Rodgers cuando todavía estaba sopesando sus opciones. Pittman esperaba que Rodgers lo intentara una vez más, pero sabía que no debía adelantarse.
«Tenía una buena corazonada, pero nunca se sabe», comentó Pittman. «Quiero decir, Aaron va a hacer lo que Aaron quiera hacer, ¿no?»
Consultado sobre si su sesión de lanzamientos con el futuro miembro del Salón de la Fama inclinó la balanza para que Rodgers regresara, Pittman simplemente se rió.
«Me gustaría decir que sí, pero probablemente no», respondió, y luego añadió: «Ojalá haya tenido algún pequeño efecto en él».
El cuatro veces MVP dijo cerca del final de la temporada pasada que decidiría «a su debido tiempo», sin insinuar ningún tipo de fecha límite.









