Por El Universal
El estreno de «Coyote vs. Acme», que recaudó 15.4 millones de dólares durante su primer fin de semana en Estados Unidos, reabrió el debate sobre las películas que Warner Bros. decidió archivar, incluso cuando algunas ya se encontraban terminadas.
La producción combina animación con acción real y presenta al Coyote de los Looney Tunes emprendiendo acciones contra la empresa que le suministra los artefactos con los que, durante décadas, intentó capturar al Correcaminos.
Encabezada por John Cena, Will Forte y Lana Condor, la película había concluido su producción, pero Warner resolvió no estrenarla en 2023 como parte de una estrategia financiera relacionada con beneficios fiscales.
La decisión generó críticas entre cineastas y seguidores de la franquicia. El proyecto posteriormente fue exhibido en funciones especiales y recibió comentarios favorables, lo que mantuvo vivo el interés por su lanzamiento.
Finalmente, la productora independiente Ketchup Entertainment adquirió los derechos y resolvió su distribución. Su desempeño comercial alentó a miembros de la industria a pedir que otras producciones archivadas reciban una oportunidad similar.
Entre ellas se encuentra «Bye Bye Bunny: A Looney Tunes Musical», una cinta animada protagonizada por Bugs Bunny. El proyecto formaba parte de los planes para desarrollar nuevas historias con los personajes clásicos, pero fue suspendido de manera indefinida después de cambios en la estrategia de Warner.
Otro caso es «Scoob! Holiday Haunt», continuación de «¡Scooby!», que fue descartada pese a encontrarse prácticamente terminada. Michael Kurinsky, uno de sus directores, pidió públicamente que alguna productora rescate la película y permita su estreno durante una temporada navideña.
El precedente de «Coyote vs. Acme» abrió así una nueva posibilidad para producciones que, aunque concluidas o en etapas avanzadas, permanecen fuera de las salas de cine y de las plataformas de transmisión.










