Por El Universal
Sin mucha diferencia al show presentado en el primer fin de semana de Coachella, Justin Bieber cerró la jornada de este sábado, realizando un nostálgico viaje por su historia musical, contando con la complicidad de la gente que cantó cada uno de sus temas, entre ellos estaba una de sus más fervientes fans Billie Eilish.
Pasada las 00:30 horas de la Ciudad de México, el escenario del Main Stage se iluminó para dejar entrar al artista canadiense a un escenario totalmente minimalista, con sólo dos especies de platos blancos en el cual él realizó toda su actuación. Ataviado con un chaleco rojo, lentes oscuros y pantalones cortos, totalmente desenfadado como es su estilo actual, Justin comenzó su concierto con «All I can take».
Sentado al frente de una computadora, Comenzó a poner canciones de diversas etapas de su carrera, como «Baby» y «One less lonely girl», en la cual como cualquier fans Billie Eilish subió al escenario y se dejó abrazar por el cantante.
La reacción de Eilish causó emoción en el propio Bieber que, al ver que, por la sorpresa que la albergaba, se le dificultaba acercarse a él en el escenario, se apresuró para sostenerlo en sus brazos.
«Gracias por esta bella noche, vuelvan seguros», expresó Justin Bieber antes de despedirse del público en Coachella.







