Por Redacción

El jueves, los ministros de Exteriores de la OTAN discutieron la solicitud de Estados Unidos de incrementar a gran escala la inversión en defensa al 5% del producto interno bruto durante los próximos siete años, mientras que Washington se enfoca en retos de seguridad fuera de Europa.

En las conversaciones en Antalya, Turquía, Mark Rutte, el secretario general de la alianza atlántica, sostuvo que se requiere más inversión y equipos militares para combatir la amenaza que supone Rusia y el terrorismo, así como también China, que se ha transformado en el centro de atención para Estados Unidos.

«Respecto al desembolso fundamental en defensa, necesitamos hacer mucho más», afirmó Rutte a periodistas, enfatizando que, una vez concluya la guerra en Ucrania, Moscú podría reconstruir sus fuerzas armadas en un periodo de tres a cinco años.

Por otro lado, Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, resaltó que «la alianza es tan sólida como su eslabón más frágil» y sostuvo que la solicitud de inversión de la Casa Blanca implica «invertir recursos en las habilidades requeridas para lidiar con las amenazas del siglo XXI».

En 2023, con el segundo año del conflicto de Rusia en Ucrania, los dirigentes de la OTAN pactaron asignarle al menos el 2% de su PIB al presupuesto nacional de defensa. Hasta el momento, 22 de los 32 países integrantes han cumplido con el compromiso.

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