Por Reuters
China podría necesitar quemar más combustibles fósiles este año, ya que los meteorólogos pronostican un fenómeno meteorológico de El Niño de intensidad moderada o superior durante el verano y el otoño boreal, lo que podría afectar al funcionamiento de las centrales hidroeléctricas de toda la región en un momento en que se ven interrumpidos los suministros de combustible procedentes de Oriente Medio.
El Centro Nacional de Clima de China prevé que las condiciones de El Niño se manifiesten en mayo y ha dicho que el fenómeno se prolongará al menos hasta finales de año, según un análisis publicado por la Administración Meteorológica de China (CMA, por su sigla en inglés) durante el fin de semana.
El Niño es un fenómeno meteorológico natural vinculado al calentamiento del Pacífico central y oriental, que provoca lluvias más intensas en la costa pacífica de América. En el Pacífico occidental, este cambio puede alterar el monzón de Asia Oriental, aumentando las probabilidades de inundaciones en el sur de China y de sequía en otras regiones del país.
Las inundaciones causadas por un fenómeno de El Niño severo pueden dañar la infraestructura de la red eléctrica, mientras que tanto las lluvias excesivas como la sequía pueden obligar a las presas hidroeléctricas a reducir o incluso detener su producción, señaló el meteorólogo jefe Wang Yaqi en el análisis de la CMA. El Niño puede tener un grave impacto en las regiones que dependen de la energía hidroeléctrica, añadió Wang.
«La reducción de la producción hidroeléctrica a menudo obliga a los sistemas energéticos a recurrir a la generación con combustibles fósiles, lo que eleva (…) el costo de las importaciones de energía y crea un círculo vicioso entre el clima, la energía y la economía», señaló el meteorólogo del Gobierno.
China, el principal importador de energía del mundo y líder en generación hidroeléctrica, ya ha restringido las exportaciones de combustible a países como Malasia y Australia, a medida que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán reduce el suministro energético mundial.
El aumento de las precipitaciones otoñales en las regiones del sur de China como consecuencia de El Niño también eleva el riesgo de que se vea afectada la cosecha de arroz de final de temporada, mientras que unas condiciones invernales más cálidas de lo habitual podrían reducir las reservas de agua disponibles para la labranza de primavera del próximo año.







