Por Redacción
En Guerrero, miles de individuos la experimentan a diario. Según el Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), el número de personas que dejaron de ser pobres en esta entidad fue 80,700. No obstante, los campesinos, los investigadores y los activistas saben que la realidad es distinta.
El informe del Inegi resalta que el salario es el principal indicador que utilizaron para establecer la disminución de la pobreza. En los últimos seis años, el salario mínimo se incrementó de 88.36 a 248.93 pesos. Esta variable no es aplicable en la montaña: allí no hay trabajo, y por ende tampoco salario.
Abel Barrera Hernández, director del Centro de Defensa de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, señala que el estudio del Inegi sobre pobreza refleja la macroeconomía del país y no se enfoca en las comunidades.
En la Montaña, dice, las condiciones de pobreza permanecen sin cambio como hace décadas. Los pueblos todavía carecen de caminos, hospitales, médicos y enfermeros, incluso más aún de medicinas. Con colegios en condiciones precarias, sin acceso a internet ni agua potable. Hay pueblos enteros que están muy atrasados. Todo eso hace que la vida sea más difícil.
En Guerrero, las tormentas y huracanes han sido implacables. “Ingrid”, “Manuel”, “Otis” y “John” dañaron miles de viviendas, pero también infraestructura pública que en muchos casos no ha sido reparada.
Con información de: El Universal










