La Fiscalía General del Estado (FGE) de Chihuahua logró identificar a dos de los tres implicados en la ejecución de Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada: el conductor del vehículo que trasladó al asesino, y quien escribió el mensaje en la cartulina dejada en la escena del crimen; ambos forman parte de una organización criminal que opera en la sierra norte de la entidad.

Falta determinar la línea hacia arriba de quién ordenó la ejecución y quién realizó los disparos. Vamos a capturar a los responsables, aseveró el fiscal César Augusto Peniche durante una reunión con la Comisión especial de la Cámara de Diputados que da seguimiento a las agresiones a periodistas.

Explicó que los indicios hallados en el domicilio donde se encontró el vehículo utilizado en el asesinato permiten determinar que se ordenó porque el crimen organizado vio afectados sus intereses por los artículos de la reportera.

A pregunta del diputado Virgilio Caballero (Morena), respondió que ninguna de las órdenes de aprehensión giradas contra el ex gobernador César Duarte Jáquez está vinculada con el crimen de Breach Velducea.

Al encuentro se convocó al titular de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión de la PGR, Ricardo Nájera, pero éste decidió no asistir.

En la reunión, el quinto visitador de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Édgar Corzo, pidió a Peniche y al fiscal de Oaxaca, Joaquín Carrillo Díaz –invitado a la reunión–, que en agresiones y asesinatos de periodistas la línea principal de las investigaciones sea su labor informativa.

Ante las preguntas de los legisladores, Peniche confirmó que en el domicilio donde se encontró el Chevrolet Malibú usado para cometer el crimen la fiscalía se incautó dispositivos electrónicos con información en contra de Breach Velducea.

En el mismo inmueble se hallaron ciertas evidencias para fortalecer que fue el crimen organizado el que ordenó la agresión contra la reportera, dijo.

A partir de las grabaciones de dos cámaras de video –una frente al domicilio de Miroslava, y otro en una calle perpendicular– se logró identificar la marca, el modelo y el año del vehículo, así como dos características: una calcomanía en el medallón y un tallón en una salpicadera.

Si bien el auto tenía placas, en los videos no se apreciaba el número. Con la información disponible se buscó en el registro vehicular, donde sólo había 12 unidades de ese tipo; se descartó los que tuvieran reporte de robo y se inició una investigación física en los domicilios relacionados con las matrículas.

En uno se encontró el relacionado con el hecho. Se solicitó una orden de cateo, se procesó el vehículo y no había personas en el inmueble. La familia que habita en esa casa es de la sierra, de donde Miroslava era originaria, expuso.

Ratificó: Tenemos la identidad cuando menos de quien elaboró la cartulina y quien trasladó al ejecutor. Insistió en que en conversaciones previas con la corresponsal de La Jornada ella no le informó de amenazas o preocupación por algún riesgo; sin embargo, dijo que familiares y amigos de la reportera confirmaron que sí percibía un escenario de riesgo.

El funcionario explicó a los diputados que si bien “la agresión a Miroslava rompe con algunos ‘patrones tradicionales’ en delincuencia organizada”, el hecho de que los responsables utilizaran un auto con placas, éste sólo acercó al asesino a la casa de la corresponsal.

«No recogió al tirador, lo que sí sucede en otros casos, lo que nos hizo pensar que no era robado, y no lo recogió para no vincularlo con el auto», indicó.

La Jornada

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