Por Redacción

En el año 2026, el sargazo llegó a niveles nunca antes vistos en el Caribe mexicano: cerca de 90 mil 538 toneladas al día han llegado a esa área, lo que representa más del doble del promedio histórico; alrededor del 10% desembarcó en las costas de Q. Roo, afectando ya playas, arrecifes, manglares, la salud pública y el turismo.

En los períodos de mayor presencia, se reciben hasta 9 mil 54 toneladas al día en las costas de Quintana Roo, comparado con 4 mil toneladas en un período promedio y 2 mil 640 cuando la presencia es baja. Alicia Isabel Adriana Bárcena Ibarra, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, aseguró que este año el número fue cuatro veces más grande que en 2025 y 27 veces mayor que el promedio histórico.

Rosa Elisa Rodríguez Martínez, miembro de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, alertó que el fenómeno se volvió una de las crisis medioambientales más grandes que ha afrontado el área, con efectos en términos ecológicos, económicos, sociales y sanitarios.

También ha quedado claro el impacto medioambiental. La experta indicó que hace poco se registró la muerte de miles de peces en una región de Puerto Morelos, a causa de la reducción del oxígeno causada por la descomposición de grandes volúmenes de sargazo.

La salud de los trabajadores y habitantes que se encargan de eliminar el sargazo también es vulnerable. El alga, en su proceso de descomposición, emite gases peligrosos que tienen la capacidad de llegar a áreas pobladas y causar náuseas, irritación en la nariz, los ojos y la garganta, así como cefaleas.

«El sargazo contiene contaminantes como arsénico, cadmio y plomo, que pueden incorporarse a las aguas costeras y a las cadenas alimenticias», dijo.

Con información de: El Universal

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