Por…
En los albores de mi infancia se erige una figura, que sin él conocerlo, se convertiría en un pilar fundamental de mi vida. Sus consejos, aventuras, regaños y bromas (muy pesadas para algunos) fueron fundamentales para ser la persona que soy hoy en día, ya si hizo un buen trabajo o no dependerá de quién lo vea.
Rafael Cano Franco fue un increíble periodista, pero sin duda su calidad humana supera su ámbito profesional con creces. Y es que es imposible ser una mala persona y que tantos compañeros de profesión y amigos tengan solo grandes recuerdos y anécdotas vividas contigo.
El señor Rafael Cano era ‘dicharachero’, profesional y sobre todo inteligente. La manera en la que me contaba cada historia, cada anécdota, quedará grabada para siempre en mi memoria. Y es que su gran ingenio lo hacía resaltar cada palabra, cada frase, de una manera que es imposible de imitar.
Mí Tío (ya que no sólo tuve el placer de su amistad, si no también ser parte de su familia), tuvo la gran tarea de ayudarme en el momento más difícil de mi vida, donde el solo pensar en vivir otro día era una verdadera pesadilla. Pero él era diferente, me dio un trabajo y un sin fin de pláticas y aventuras. Cuando sólo podía haber ayudado por un “rato” siempre se preocupó por mi, ya que él cuando hacía algo, lo hacía de corazón.
No hay palabras para agradecer todo lo que ha hecho por tantas personas. Sin duda muchas de ellas como yo, quisieran que su partida fuera solo un muy mal sueño.
Rafael Cano Franco, gracias por ser un amigo, un compañero y un gran jefe (estos son escasos), pero sobre todo gracias por haber sido un Padre para mi cuando nadie se lo pidió y nunca abandonarme a pesar de poder hacerlo…
De: Su hijo “adoptivo” Carlos Alfonso Martínez Macías







