Por Redacción
Desde su nacimiento la ‘Novena Generación’ de consolas llegó a las tiendas y a nuestros hogares con complicaciones. Su arribo a los aparadores se enmarco por una época bastante oscura de nuestra historia moderna y es que una pandemia azotó de pronto nuestra realidad y con ello un cambio radical en el día a día.
PlayStation 5 y Xbox Series se han caracterizado por ser dos sistemas que se enfocan por el poder gráfico, ambos tienen en ello su mejor apuesta para los consumidores. El gran problema es que enfocarse tanto en esta característica ha llevado a los estudios (creadores de los videojuegos) a estirar al límite los tiempos de desarrollo, creando así largos espacios entre lanzamientos.
Los amplios tiempos de desarrollo en los videojuegos han creado en las personas una sensación de “vacío”, ya que muchos jugadores aseguran que en esta generación de consolas hay todo menos juegos.
Pero a pesar de los retrasos en lanzamientos, el que sea una generación pobre en cuanto a juegos es una gran mentira. Hay múltiples estrenos casi mensuales y en cuanto a juegos insignia de las marcas más importantes (Playstation, Xbox y Nintendo) suelen tener de tres a cuatro exclusivas al año. Además hay que contar los juegos de terceros (desarrolladores externos) que junto con los creadores independientes, logran crear un calendario de lanzamientos bastante importante.
El verdadero problema es que los jugadores nos acostumbramos a generaciones pasadas, donde al contar con tiempos de desarrollo muy cortos, podíamos encontrar alguna novedad importante cada mes en los aparadores. Pero el tiempo cambia y el enfoque en los gráficos ultra-realista ha logrado ralentizar el trabajo de los creativos.
Está claro que el nuevo enfoque de creación es más lento, pero eso no quiere decir que esta sea una mala generación de consolas, porque al final de cuentas sigue habiendo joyas de todos los géneros para los que amamos este bonito hobby.
Sin duda las expresiones de desesperación son más que nada un reflejo de la obsesión por probar todo lo nuevo que sale y ese famoso miedo a no ser parte de ello. Pero al fin de cuentas es una lucha perdida, porque no importa cuanto esperes o logres probar, lo único seguro que tenemos es que hay más tiempo que vida…








