El Juglar de la Red
Por Rafael Cano Franco
En la Policía Municipal de Hermosillo no solamente tratan de reinventarse para lo bueno, también para lo malo y nadie sabe desde cuándo, pero de pronto caminar por las noches se convirtió en un delito de lo más grave…y claro, los policías de Hermosillo han emprendido una cruzada personal para terminar con esa plaga de caminantes noctámbulos, pero no solamente los detienen, también les quitan el dinero.
No tengo dudas que Jorge Andrés Suilo trata de mejorar a una corporación policiaca que desde hace tiempo se pudre desde adentro, el problema es que el Comisario de Policía puede tener todas las buenas intenciones del mundo, pero eso es insuficiente cuando sus agentes, los mandos medios, los jueces calificadores y los médicos legistas están inmersos en una gran red donde todo se tapan.
Lo que sucede con los agentes en la calle nadie lo supervisa, el mal trato al que someten al ciudadano es una acción erosiva que va desgastando paulatinamente la escasa credibilidad que logran construir con sus anuncios de mejoría y cursos de preparación.
La narración de hechos es la siguiente:
El sábado por la noche, aproximadamente a la 1:45 am, un hombre caminaba rumbo a su casa, decidió dejar su carro estacionado en otro lugar para evitar conducir con aliento alcohólico, pensó que eso era lo más seguro para todos.
A media cuadra de llegar a su vivienda, muy cerca de la UES, una patrulla pick up de la policía lo abordó de manera violenta. No hubo preguntas, nada de diálogo previo, ni solicitud de identificación, un agente salió de la unidad y le cayó encima tratándolo de someter; la reacción de la persona fue lo natural: repelió la agresión inicial del policía.
A partir de esa reacción, los policías municipales se “sintieron” agredidos y “forzados” a utilizar toda la fuerza posible para someter a un solitario individuo que únicamente iba caminando. Luego de someter a tan peligroso ciudadano, lo esposaron y lo llevaron de “paseo” en la unidad; finalmente lo presentaron ante el médico legista.
El doctor, prestándose al juego de los oficiales le hizo una serie de pruebas y a pesar de que todas las fue realizando sin contratiempos, con un excelente “ojo clínico” emitió un diagnóstico señalando estaba ebrio.
Pasó al Juez Calificador.
Para ese momento el ciudadano sabía que estaba enfrentándose a toda una pequeña mafia policial nocturna y que se encontraba en pleno estado de indefensión, humillado y lastimado físicamente, lo único que hizo fue darle salida a la frustración y a la impotencia ante la injusticia.
Hizo lo que cualquiera, borracho o en su sano juicio hubiera hecho, les espetó su mal proceder y lanzó dos palabrotas que de inmediato “ofendieron” el pudor y las buenas maneras de todos los inmiscuidos en su caso; el Juez Calificador, ofendido y lastimado en su dignidad como persona decretó diez horas de arresto para el ciudadano, lo acusó de ser un grosero y de portarse violento, por el único “delito” fue irse caminando a su casa y ser detenido injustamente.
Esta narración sería un hecho excepcional si no fuera porque esa misma noche llegaron tres personas, en diferentes momentos, a presentar denuncias por abuso de autoridad de policías que los habían detenido cuando caminaban o estaban esperando trasporte público.
Uno de los jóvenes incluso pidió la llevaran a la oficina de Asuntos Internos para denunciar a dos agentes que lo abordaron mientras esperaba un taxi y luego de revisar sus ropas, le quitaron 300 pesos.
“Convenientemente” Asuntos Internos no trabaja los fines de semana y le dijeron que volviera hasta el lunes.
Hermosillo es una ciudad donde no existe toque de queda; en ninguna parte se establece que deambular o caminar a cualquier hora sea un delito, tampoco se puede penalizar a nadie porque tomó la decisión de ser peatón ebrio en lugar de conductor borracho.
Se entiende que los agentes de la policía son elementos improvisados, algunos ligados a bandas delincuenciales, se entiende que estos son incidentes que solamente alimentan la idea de que la Policía Municipal es una cueva de ladrones donde todos se tapan con la misma cobija; es verdad que la Corporación policiaca tiene una imagen pésima ante el ciudadano y difícilmente mejorará.
El asunto es que esas acciones no se facturan a los policías, cada una de esas malas acciones van directamente a la cuenta del alcalde Manuel Ignacio “Maloro” Acosta y si bien es quien ni culpa tiene, el ciudadano termina por culparlo y eso va a continuar hasta que alguien tenga los tamaños suficientes de realmente poner orden y parar esos abusos de autoridad que tanto lastiman y molestan al ciudadano.
El buen uso de los recursos públicos
Si hay algo que distingue a la gobernadora Claudia Pavlovich es ese afán de marcar una bien establecida diferencia entre su gobierno y el que le antecedió; en ese punto una de las facetas en las que más énfasis se hace, es en el manejo de los recursos públicos.
Eso quedó claro en el segundo informe individual de la Auditoría Superior de la Federación, del 31 de octubre pasado, donde se establece que las observaciones sobre el uso de recursos públicos federales, la cifra es de 15 millones 255 mil pesos.
Si bien es cierto que 15 millones es mucho dinero, puestos en contexto son nada si precisamos que en 2013 las observaciones fueron por un monto de mil 90 millones de pesos; el 2014 la cifra subió a mil 794 millones, años en que gobernó Guillermo Padrés; el 2015, siendo los últimos siete meses de Padrés y cinco de Pavlovich Arellano se tuvo una notable mejoría en las observaciones pues “solo” llegaron a sumar 709 millones de pesos.
El año pasado, ya en pleno ejercicio de la administración estatal y con todos los mecanismos de control funcionando, las observaciones llegaron a sumar esos 15 millones 255 mil pesos; si bien la cifra no es irrelevante, es ínfima en comparación a los años previos.
No solamente eso, de ubicarnos en el decimoquinto lugar de las entidades con menos observaciones en el manejo de fondos federales de libre disposición; en un año se logró avanzar doce lugares y ahora nos ubicamos en el tercero.
No solamente se trata de utilizar bien el dinero que manda el gobierno federal, una cifra que asciende a los 17 mil millones de pesos anuales; también se trata de que al darle el uso correcto y aplicarlo en las áreas sensibles, se abre la puerta para duplicar esa cifra y así generar mayores acciones de progreso.
Está también la parte intangible: la generación de confianza en otros sectores donde se valúa en gran medida el manejo honesto y eficiente del dinero; empresarios, industriales, grandes inversores sienten confianza de que al invertir en una entidad bien administrada y con tan bajo índice de corrupción, sus empresas están seguras y eso los lleva a arriesgar su dinero.
Un último detalle, esos 15 millones de pesos que observó la ASF no implican daño patrimonial, simplemente no se entregaron los comprobantes o se comprobó su destino; se tienen 30 días para solventarlos y hay una gran posibilidad de que se reduzcan a una cantidad mucho menor.
Otros juglares:
–“Por supuesto no se está subiendo ningún impuesto y obviamente va a implicar un recorte importante en algunas áreas, con excepción de las áreas claves, que son educación, salud, seguridad, pero sí en muchas otras cosas”, lo dijo la gobernadora Claudia Pavlovich al señalar que no habrá nuevos impuestos ni se incrementarán los existentes como parte del paquete económico del Ejercicio Fiscal 2018, aunque también vaticinó ajustes necesarios en algunas áreas para mantener el desarrollo de la entidad.
Gracias por su atención, hasta el miércoles si Dios quiere. ¡¡Salud!!
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