Entre las muchas verdades absolutas que promovió el presidente Andrés Manuel López Obrador esta aquella donde se establece que el “Pueblo es bueno y sabio”, lo cual significa que sus actos malos son incentivados por un sistema político corrupto que lo arropaba y lo inducía a cometer acciones contrarias al bien, pero solamente era cuestión de que lo guiara un líder honesto, para que ese pueblo recordara sus virtudes y bondades a fin de actuar en consecuencia.

Por supuesto, como todas las verdades que profesa el presidente López Obrador, el “pueblo bueno y sabio” no lo conforma cualquiera; ahí están excluidos los Fífi, los reaccionarios del pasado, los conservadores, los de la mafia del poder, los ricos, pero sobre todo los corruptos; “el Pueblo Bueno” en su inmensa mayoría está integrado por los pobres, los marginados, los desposeídos; es para ellos y con ellos en quienes centra sus esfuerzos porque de ahí surgió la base social que lo llevó a la Presidencia de la República.

Pero bastó una tragedia, como la de Tlahuelilpan, Hidalgo para negarle al “pueblo bueno” sus atributos y establecer que la pobreza es el factor determinante para cometer actos ilegales.

El discurso oficial establece que fue la pobreza la que llevó a los miles de ciudadanos al ducto de combustible perforado en Hidalgo; citan que la pobreza en la que viven los obligó a ir a “la cosecha” de gasolina, todo para ganarse unos cuantos pesos motivados por los “huachicoleros” quienes no dudaron en usar al “pueblo bueno y sabio” como carne de cañón para enfrentarse al gobierno que los combate.

Fue precisamente la presencia de ese pueblo, al que tanto idolatra López Obrador, la razón por la cual el Ejército Mexicano no actuó, mejor  dejó el camino libre para no pasar como represor; fue por eso que no cerraron las válvulas de los ductos sino hasta 4 horas después de trascurrida la perforación del ducto y cuando miles de ciudadanos se daban, literalmente, baños de gasolina.

La tragedia nos ofrece dantescas y el saldo es apabullante: casi 100 muertos, 65 desaparecidos, 51 heridos y la proyección de pérdida de vidas humanas es de 154; todos ellos del “pueblo bueno y sabio”.

Lo más fácil fue culpar a los “huachicoleros”, esos entes amorfos que existen pero a los que el Gobierno Federal no ha podido detener; la realidad es más sencilla pero también más difícil de aceptar.

Lo que se presentó en Tlahuelilpan, Hidalgo fue la conjunción de un pueblo que se acostumbró a la rapiña colectiva, donde todos son culpables pero a nadie se castiga; un pueblo que se convierte en turba, capaz de amagar e intimidar a la autoridad para obtener un beneficio momentáneo de un acto fortuito.

La otra parte la puso la timidez con la actuó la autoridad federal, la misma que se limitó a observar durante horas el robo de combustible, que fue incapaz de imponerse por el miedo a ser catalogada como represora y que fue testigo mudo de cómo le llegó la muerte a las personas que llenaban los bidones con gasolina.

Pero también está la demora ominosa para cerrar un ducto que Pemex sabía fue perforado con varias horas de antelación; dejaron que el combustible manara a borbotones como si esperaran que de un momento a otro se presentara la explosión para luego utilizarla como argumento que sustente la lucha en contra del robo de combustible.

En su discurso, el Gobierno Federal no acepta su omisión y en lugar de eso optó por culpar a los pobres del robo, prefirió criminalizar la pobreza antes que aceptar que el problema es la corrupción y la falta de respeto a la legalidad que en buena parte fue prohijada durante mucho tiempo por los que ahora gobiernan.

La tragedia se pudo evitar si las autoridades asumen su papel y evitan el acceso al lugar, pero fueron permisivos al dar paso a quienes llegaban en tropel para aprovechar el combustible que salía del ducto, de eso a la explosión  solo bastó esperar para que los muertos se acumularan y sumen un centenar.

 

Ganó la libertad de expresión, perdió la cerrazón

Durante la campaña política del año pasado, la candidata de Morena al Senado, Lilly Téllez acudió a una plática con periodistas y comunicadores que confluyen en la llamada “Mesa Cancún”; a la ahora Senadora le molestó sobremanera que ahí le preguntaran sobre un lujoso reloj que portaba y calificó de “opinólogos” y “comentócratas” con quienes departió aquella mañana.

El desaguisado no paró ahí, la indignación de Téllez García la canalizó en una demanda por violencia política de género en contra de los periodistas, además de que los acusó de estar al servicio del gobierno de Sonora y los hizo objeto de un linchamiento social.

El caso es que hace unos días el Tribunal Electoral determinó la inexistencia del delito que la Senadora alegaba y favoreció a los periodistas en su ejercicio de la libertad de Expresión.

Algunos colegas aseguran que ahora ellos serán los que lleven a juicio a la Senadora, quien como candidata dio muestras de tener una piel muy delgada para soportar la crítica y más para los cuestionamientos.

 

Tips cortitos pa´no enfadar:

1.- Con una inversión de 60 millones de pesos en su construcción y equipamiento ayer fue inaugurado, por la gobernadora Claudia Pavlovich, el Laboratorio de Investigación Científica Forense, donde la tecnología es el eje toral que lo distingue y que lo ubica como el primero en su tipo en todo México.

Se trata de atender las cuatro áreas fundamentales de la ciencia forense: química, genética, criminalística y balística; es tan avanzado que los estudios de ADN ya no deberán esperar 6 meses, sino que estarán en 15 días, lo cual por supuesto agiliza la investigación al mismo tiempo que ayuda a identificar víctimas.

El laboratorio forma parte de la Fiscalía General de Justicia de Sonora y es una herramienta que ayudará en mucho a la investigación criminal, pero lo más importante es que se toda esa tecnología será utilizada por personal sonorense lo cual también es motivo de orgullo.

 

2.- La alcaldesa Célida López Cárdenas dice que la empresa encargada del alumbrado público ha contravenido el contrato y no ha cumplido con el mantenimiento técnico, por ese motivo insiste en cancelar la concesión aunque también cita que la empresa pide 875 millones de pesos como requisito para la cancelación.

El diputado del PAN, Gildardo Real Ramírez, ofreció todo el apoyo de su bancada para cancelar la concesión, que le cuesta 14 millones de pesos mensuales al Ayuntamiento y dijo que va a llevar a juicio a quienes tomaron la decisión de concesionar el cambio de luminarias, entre ellos al ex alcalde Manuel Ignacio “Maloro” Acosta.

No dudo de Célida López y menos de que el contrato le pueda resultar muy oneroso al Ayuntamiento de Hermosillo; pero si Gildardo Real Ramírez quiere llevar a juicio a los que determinaron concesionar el alumbrado público, debe considerar que tendrá que ir contra la mayoría del Cabildo, incluyendo a una regidora del PAN, que votaron a favor.

Ahora, en honor a la verdad, el nuevo alumbrado público supera con mucho lo que teníamos en Hermosillo, la iluminación de la ciudad cambió radicalmente y si quieren cancelar la concesión deberían preguntarle a los ciudadanos si están o no de acuerdo con el servicio que ahora tienen.

 

Otros Juglares:

–“No licitamos la compra de las pipas en Estados Unidos porque no tenemos problemas de conciencia, porque no somos corruptos”.

Lo dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador al responder preguntas de periodistas en torno a las razones para no licitar la compra de 571 pipas para repartir combustible y cuyo costo asciende a 85 millones de dólares (mil 606 millones 500 mil pesos al tipo de cambio actual).

 

Gracias por su atención, hasta el miércoles si Dios quiere. ¡¡Salud!!

 

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