El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

El pasado 4 de marzo, durante el aniversario de fundación del PRI, el presidente Enrique Peña Nieto le entregó la medalla “Plutarco Elías Calles” al sonorense Manlio Fabio Beltrones, se trata de la distinción más alta que puede recibir un priista de su partido y que se la entrega el presidente es motivo de doble orgullo.

Es curioso que Manlio reciba esa distinción, particularmente por lo reciente de su salida de la dirigencia del PRI y porque a final de cuentas ¿cuántos dirigentes del PRI nacional recuerda que hubiesen perdido 9 gubernaturas en una elección? ¿Cuántos de ellos fueron merecedores posteriormente de la medalla?

Si dijo que ninguno está en lo correcto.

Entonces, qué pudo llevar a Enrique Peña Nieto, la última voz y la más importante al momento de tomar decisiones en el PRI, para que fuera Manlio Fabio Beltrones quien recibiera esa importante distinción.

Si me lo permite un profundo respeto a lo que es y representa el ex Gobernador de Sonora, pero también un reconocimiento a la importancia que ha tenido para Peña Nieto.

Manlio Beltrones le ha dado muestras a Peña Nieto de ser un hombre de palabra; se lo demostró en Tabasco cuando en una plática que duró cerca de dos horas, el Sonorense le dijo que cedería temporalmente en su aspiración de buscar el ser el candidato presidencial del PRI y con ello allanó el camino para que Peña Nieto transitara sin mayores inconvenientes a la Presidencia de la República.

Manlio no solamente se hizo un lado, dejó de lado los insultos y patrañas que desde el equipo de Peña Nieto le habían inventado; con gran generosidad se sumó a su causa y ya ganado la presidencia, Beltrones Rivera fue la punta de lanza que hizo posible el Pacto por México y con ello sacar adelante todas las reformas estructurales en los plazos convenidos.

Desde el momento mismo que la última reforma estructural fue aprobada, se dijo que el destino de Beltrones era dirigir al PRI, en una de las pruebas más duras de su historia al tratar de sacar la mayor rajada en las 12 elecciones estatales donde estaría en juego la gubernatura.

Para eso, Manlio Beltrones ya había demostrado como recuperar entidades a la oposición, lo hizo en Sonora en la elección del 2015, donde con una estrategia muy definida y muy bien estructurada derrotó a Guillermo Padrés y su candidato, logrando que Claudia Pavlovich se sentara en la gubernatura de Sonora.

Pero ya en el PRI, Manlio Beltrones no tuvo la “magia” de otros momentos y fue objeto de tremendas zancadillas, primero por algunos gobernadores de pésima imagen que impusieron a los candidatos a sucederlos, luego por la operación en contra que en ciertos casos surgió del mismo gabinete Presidencial que se encargó de descarrillar elecciones locales y también por algunas decisiones que se tomaron en muy mal momento por Peña Nieto y que tuvieron una dosis de influencia en el voto contra el PRI.

La catastrófica derrota para el PRI fue el detonante para que Beltrones Rivera dejara la dirigencia nacional del PRI, en una polarización muy especial: una clase priista que lo aclamaba como líder y una alta burocracia gubernamental que lo defenestraba por la derrota.

Pero a pesar de lo sucedido en la elección, Beltrones salió del PRI con la cabeza en alto y todavía se dio el lujo de señalar que los errores cometidos en el gobierno siempre los termina pagando el Partido, una clara alusión a las decisiones equivocadas que impactaron negativamente en la elección.

Muchos apostaron a que Beltrones se iría entonces “por la libre” y que empezaría a construir su propia candidatura presidencial, sin embargo eso no limitó que fuera interlocutor de Peña Nieto, con quien constantemente tenía reuniones y charlas.

Las manifestaciones de respeto no fueron pocas y siempre fueron visibles para todos: ahí está la distinción para la diputada federal Silvana Beltrones Sánchez a quien le dieron la bola para que respondiera el informe presidencial del 2016, a pesar de que unos meses antes su padre había salido del PRI.

Para diciembre del 2016 muchos cuestionaban si Beltrones tendría los arrestos suficientes para romper con el “sistema” y forjarse su propia candidatura desde la figura independiente, algo que no se dio, por el contrario su comportamiento fue el más institucional y respetuoso con la Figura Presidencial y con la dirigencia del PRI.

Es más, en la elección presidencial de los Estados Unidos, invitado por Ciro Gómez Leyva como analista del triunfo de Donald Trump, Beltrones no tuvo ni una palabra de reproche para Peña Nieto y su gobierno por el comportamiento exhibido ante el Candidato Repúblicano, bordó en generalidades y no expresó comentario negativo a la política exterior de México, algo que le ganó algunas críticas por la carencia de crítica en un análisis periodístico.

El sábado pasado, cuando ante lo más granado del priísmo de México, el Presidente le entregó la medalla “Plutarco Elías Calles”, no solamente le aplaudieron los suyos, hasta los que lo defenestraron en el pasado reciente palmearon a favor de Manlio, como si todos los agravios y resabios recibidos fueran a ser borrados y olvidados.
Haber recibido esa distinción es un mensaje claro de que Manlio Fabio Beltrones Rivera simplemente se queda en el PRI, que no trabajará en una campaña presidencial desde la figura de los independientes y que desde esa institucionalidad trabajara para Peña Nieto en lo que resta de su gobierno y aportara su capital político para el candidato que su partido designe.

Estoy seguro que fue una decisión meditada y pensando en lo que viene, porque de algo no hay duda: Manlio no es hombre que trabaje para el momento, sus pasos están calculados siempre para el futuro.

Entre boteo y saboteo

Luego de fracasar en prácticamente todas sus estrategias para posicionarse y evitar la aprobación de cabildo de concesionar el alumbrado público –verdadera intención de los movimientos manipulados de “No al Gasolinazo” y “El Pueblo Unido”—ahora el pleito es entre los distintos “cabecillas” de los grupúsculos al interior de esos movimientos.

La señora Rosa María O´Leary, luego de su fallida intentona violenta de tomar palacio municipal y con ello hacerle el cardo gordo al PAN, ahora se dedica a sabotear a los otros grupos.

Ayer, ella llegó hasta la Caseta de Peaje y junto con Benito Palafox y Norma Córdova impidió al grupo de Humberto Rendón que realizara el boteo que realizan en esa caseta y donde nadie sabe explicar a dónde se va el producto de lo “boteado”.

El caso es que ya esta lucha se desvirtuó totalmente y los cabecillas que aún quedan, arrastran el poco prestigio que les queda y se dedican a sabotearse entre ellos, dando muestras palpables de la poca convicción que les queda y culpándose unos a otros de no haber dado rumbo sentido a una verdadera demanda ciudadana que ellos terminaron tergiversando para ayudar a Damián Zepeda en su loca e inútil venganza contra “Maloro” Acosta.

Otros Juglares:

— “Si gana Morena, volveremos al pasado”, lo dijo el dirigente de Morena y aspirante a ser candidato presidencial por ese partido, Andrés Manuel López Obrador.

Gracias por su atención, hasta el martes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

Pd.- Nos puede escuchar por la señal de Radio Sonora (94.7 FM) de lunes a viernes, en horario de 13:00 a 15:00 horas, en la Segunda Emisión de Noticias.

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