El Juglar de la Red

 

Por Rafael Cano Franco

 

Vivimos en una sociedad violenta, cada día resulta más arriesgado salir a las calles a realizar actividades que en cualquier otra parte serían normales. Pero en México no es así. Siempre existe la posibilidad de quedar en medio de un fuego cruzado, de ser víctima de un asalto con la posibilidad de no salir ileso y en el caso de las mujeres la inseguridad se multiplica al triple.

Muy lejos quedaron aquellos tiempos donde los ciudadanos podíamos dormir en catres en los patios, dejar ropa tendida, permitir que los niños jugaran pelota o se distrajeran con algunos otros pasatiempos infantiles en las calles.

Hoy ya no se puede nada de eso. Las casas se han convertido en pequeñas fortalezas enrejadas, con medidas de seguridad acordes a la condición económica de quien las habita; pero lo peor es que ya nadie está exento de cualquier situación de violencia, sea fortuita o planeada.

En Sonora pasamos de ser una entidad con personas afables, amistosas y hospitalarias a ciudadanos recelosos, temerosos y muy desconfiados. No es para menos.

Los asesinatos ya no solamente incluyen a personas “que andaban mal”, también mueren bajo las balas de sicarios, personas buenas o políticos en campaña como sucedió con Abel Murrieta.

En esta vorágine de violencia que a todos aterra es muy fácil secuestrar a una persona valiosa para su comunidad para asesinarla y dejarla semienterrada en el monte, como sucedió con Tomás Rojo, quien fuera vocero de la etnia yaqui y una figura reconocida a nivel nacional porque supo representar con mucho valor los intereses de su pueblo originario.

Hay regiones en Sonora donde ser mujer, bonita y además joven son elementos de alto riesgo porque implica la posibilidad de ser raptadas, desaparecidas y tras varios días o meses de búsqueda, si hay suerte, serán encontradas muertas. Salir a la calle para esas mujeres a hacer lo que sea deban de hacer, es una acción de alto riesgo e implica exponer su integridad física.

Los asaltos cada vez son más frecuentes, de muchas maneras y modos, pero siempre con un añadido de violencia que en otros tiempos era censurable pero que hoy día pasa por ser “normal”. Sacar dinero de un banco o resguardarlo mientras es trasladado es jugarse la vida porque siempre existe la posibilidad de que un grupo criminal decida robarlo y para hacerlo no se van a tentar el corazón. Entre mayor es el premio, más alto el grado de violencia y la sangre que derraman.

Nuestras calles están llenas de cámaras de seguridad, en los fraccionamientos y colonias las casas también las tienen instaladas, pero son meros paliativos para un mal mayor. La capacidad de respuesta de los cuerpos policiacos no es la óptima y en el peor de los casos están coludidos o han sido comprados por los grupos criminales.

Hay lugares que ya no se pueden visitar y menos viajar por las noches a comunidades rurales o municipios de la sierra. Accesos y salidas están controlados por grupos que detentan el control de esos territorios y los cuidan con todo, sin importar que gente buena sea prisionera en sus propias casas o tengan por cárcel sus comunidades.

Los gobiernos hablan de inversiones de millones de pesos en tecnología, en compra de patrullas, de equipos, preparación y adiestramiento de la tropa, pero los resultados no se aprecian; la seguridad pública es un tema para el gobierno, pero no la inseguridad.

Solos y sin saber que hacer, los ciudadanos defienden la primera línea, sus propiedades, se organizan en sectores y calles para enfrentar a raterillos que por drogados o torpes son atrapados. Pero esos ciudadanos no pueden hacer nada contra comandos armados, contra grupos que llegan de noche a echar metralla contra viviendas, están inermes ante la eventualidad de una balacera en las calles.

Duele mucho y la impotencia que se siente es grande cuando roban en un domicilio o cuando los rateros se llevan todo de una vivienda o de una oficina, pero resulta extremadamente doloroso saber que alguien inocente perdió la vida, que una buena persona fue asesinada, que un ciudadano ejemplar y pilar de su comunidad fue desaparecido o asesinado a plena luz del día.

Todo eso duele, pero más lacera saber que los responsables quedarán impunes, que nadie los va a perseguir, que sus hechos de sangre serán parte de la estadística y que antes o después, amparados en esa misma impunidad volverán por uno, dos o varios más.

Es cierto, vivimos en una sociedad violenta, pero nada violenta más que la permisividad de los gobiernos para dejar que esa violencia se arraigue y florezca.

 

Tip´s cortitos pa´no enfadar:

1.- Es muy probable que si usted se encuentra en la calle a Fermín González Gaxiola no lo conozca ni sepa del cargo público tan importante que tiene, pero no me voy a equivocar en considerarlo un excelente funcionario público que desde hace unos meses es el alcalde de Hermosillo.

¡¡Sí, así como lo oyó¡¡ Fermín González Gaxiola, quien ocupara la sindicatura municipal en el gobierno que encabezó Celida López es actualmente el alcalde de Hermosillo y su trabajo, a pesar del bajo perfil con el cual se maneja, es de una gran calidad.

Este catedrático universitario, se alejó de los reflectores, de las banalidades y no se conflictuó con nadie, fue a servir en un puesto y lo hizo con generosidad, sin andar en grillas, abrió las puertas para escuchar a todos y tuvo tiempo para atender a todos los ciudadanos que se le solicitaron, sin importar etiquetas, filias o fobias.

Ya como alcalde en funciones, Fermín González se ha manejado con prudencia, su trabajo es mesurado y el saldo de su breve gestión es positivo. Ojalá que perfiles como el de Fermín González fueran más recurrentes en los gobiernos, es ahí donde se muestra el cambio y los deseos de hacer bien las cosas.

 

2.- Con una de sus cosechas más magras en la historia política de Sonora, al menos desde que se fundó, el PRI se apresta a un cambio de dirigencia estatal obligada. Ernesto de Lucas, su dirigente actual, estará asumiendo la diputación plurinominal que le corresponde y dudo mucho tenga deseos de continuar al frente del PRI.

Viene entonces la disyuntiva de buscar su reemplazo, el nuevo o la nueva dirigente estatal que deberá hacerse cargo de los destinos del Tricolor y tratar, como si fuera un Ave Fénix, de hacerlo resurgir de sus cenizas.

Complicada situación la que va a encontrar la persona que asuma las riendas del PRI; si bien tendrá un “chorrito” mensual de prerrogativas estatales para mantener una estructura mínima operativa, su capacidad de maniobra política estará acotada por la carencia de dinero.

Veremos si la lucha por la dirigencia del PRI no se vuelve una disputa que termine por destruir lo poco que queda de ese partido.

 

Otros Juglares:

–“El sexenio de @lopezobrador_ puede convertirse en el más violento de la historia moderna de México, Desde que llegó al poder han sido asesinados 86 mil 370 mexicanos, según cifras oficiales. Mayo 2021 fue el mes más violento en casi un año. Estos no son los resultados que prometió”.

Lo dijo el periodista Jorge Ramos en su cuenta de Twitter.

 

Gracias por su atención, hasta el jueves si Dios quiere. ¡¡Salud!!

 

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