El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

Una de las libertades que más definen a la civilización humana, es la liberta de expresión, en ella descansa el debate civilizado de las ideas, la exposición de los argumentos a favor o en contra de tal o cual tema; es en plena libertad donde florece el ingenio humano y se generan los grandes avances de la sociedad humana y es en la capacidad expresiva de las personas donde se mide el desarrollo de un conglomerado de personas.

En México, la Libertad de Expresión está consagrada a nivel constitucional y eso debería ser un fundamento para su respeto irrestricto, sin cortapisas, sin adjetivos, sin sobrerregulación, pero sobre todo con garantías proporcionadas por el Estado para alentarla.

No sucede así.

Los políticos, de poco a poco han venido creando leyes, reglamentos y regulaciones de todo tipo que en lugar de fomentar la libertad de expresión la han venido acotando, restringiendo y hasta amenazan a quien la ejerce con cárcel.

Ellos aseguran que esa sobrerregulación a la libertad de expresión era necesaria por los excesos en los cuales incurrimos los periodistas, cambian la máxima democrática: un mínimo de orden para un máximo de libertad, por la de un mínimo de libertad por un máximo de orden.

No se puede negar que en ciertos sectores de la prensa y de los periodistas se pueden cometer excesos, pero son las excepciones, porque en la mayoría de los casos lo que realmente molesta a los políticos es que los medios de comunicación exhiban sus actos de corrupción, sus inmoralidades personales, las injusticias que cometen, los negocios que construyen al amparo del poder y lo alejados que se encuentran del pueblo.

Lo que les molesta es que ante la sociedad se les presente como realmente son; sin las máscaras y disfraces que suelen usar.

La respuesta a nuestros señalamientos no pasan de los mismos calificativos, que en realidad son descalificativos: nos meten en un costal donde todos los periodistas somos unos vendidos, generalmente comprados por el político rival; nos dicen “chayoteros” porque están convencidos de que no tenemos capacidad e inteligencia para dilucidar y reflexionar en torno a lo que está mal y solamente lo hacemos porque alguien nos paga para escribir o informar sobre ese tema que pretendían mantener en lo oscurito.

Es lo mismo con ciertas organizaciones o grupos que de pronto se sienten tocados por Dios y se lanzan a pelear por causas que ellos consideran le interesan al pueblo, pero que en realidad solamente tienen importancia para ellos, sus líderes o los hilos que desde la oscuridad los mueven.

Si se les da cobertura y sus notas salen publicadas o si los espacios de opinión les son favorables, los periodistas somos unos adalides de la democracia, somos sus aliados y se desviven en halagos. Pero cuando se les descubren sus intereses ocultos, cuando se les exhibe el trasfondo político que los motiva, en ese momento pasamos a ser unos “vendidos”, unos “descastados” que merecen ser pasados por horca y cuchillo.

Pero la Libertad de Expresión es más que un concepto, debe ser un hábito, una acción comunitaria para discutir los temas que realmente nos interesan, se debe prohijar en la sociedad porque a final de cuentas es un derecho que tenemos todos, aunque los periodistas seamos quienes le demos más uso y aparentemente seamos sus principales usufructuarios.

Lastimosamente la realidad es muy diferente a lo que debiera ser.

No solamente son los políticos los que la constriñen, también existen muchos personajes interesados en acallar voces críticas y cuando digo acallar, me refiero a que nunca más vuelvan a escribir o comentar nada.

En México, ejercer la Libertad de Expresión es un trabajo de alto riesgo, sobre todo cuando lo que se escribe lleva un nombre que se hace responsable de lo dicho. Ser periodista en este país es un oficio de alto riesgo, uno donde se expone la vida en cada línea que se escribe.

Este año el gremio periodístico aporta, de marzo a mayo, una cuota de sangre que derivó en la muerte de seis compañeros, la agresión a una docena de periodistas en Guerrero y Jalisco y la desaparición de otro más en Michoacán.

Es mucho para un país donde se garantiza la Libertad de Expresión, al menos en su texto constitucional.

En Sonora, en estos momentos, la relación prensa y gobierno es de respeto, pero eso no significa que haya un clima de paz o respeto para el ejercicio periodístico. Debemos recordar que apenas en febrero de este año, en el Congreso del Estado y con la displicencia de los diputados, un grupúsculo cerró el paso a los reporteros y hasta enlistó a varios acusándolos de vendidos.

No se puede olvidar que algunos diputados y legisladores, a través de distintos medios pero sobre todo en redes sociales no dejan de poner “motes” y descalificar el trabajo periodístico, simplemente porque hacia ellos hay una crítica constante.

No podemos olvidar que personas como Rosa María O´leary, quien generalmente busca a los medios de comunicación para que le den apoyo en sus protestas sociales, propuso la creación de un premio denigrante a los periodistas y alentó a los usuarios de las redes sociales a que enlistaran periodistas que les son incómodos.

Si bien esas agresiones no lastiman más que el orgullo del periodista, no dejan de ser manifestaciones de odio en contra de un gremio que solamente hace su trabajo y que ejerce una libertad que debiera ser plena, pero que tiene muchos adjetivos y acotaciones.

Pero aún hay más, no solamente se trata de criticar, también debemos ejercer la autocrítica y no en pocas ocasiones, el periodismo es el refugio perfecto para chantajistas, mercachifles y hampones con pluma y libreta que no dudan en vender su alma al diablo con tal de recibir unos cuantos pesos.

Esta es una profesión donde la vanidad y la egolatría generalmente devoran a muchos; la fama de un micrófono y la proyección televisiva trasforman personalidades. Otros, los menos, de pronto sienten son el alfa y el omega del periodismo, antes de ellos no había nadie y después de ellos no habrá nada están convencidos de que son poseedores de la verdad absoluta y su comportamiento es de diva y no de persona normal.

Y a la par de todo ello, están aquellos que se creen periodistas porque con un teléfono inteligente en mano pueden opinar sobre todo y todos; no tienen método ni hay proceso de análisis, todo se sube y publica por el simple hecho de que no hay filtros; los verdaderos periodistas comparte en redes información tamizada, confirmada, plenamente documentada y que emana de una fuente confiable.

Pero a final de cuentas esa es la libertad de Expresión, la capacidad de expresar todo lo que uno desee; en el caso del periodista, esa libertad se ejerce con responsabilidad y sustentado en un método que genere confianza y que eso se convierta en credibilidad.

En lo personal no voy a celebrar nada, me duelen mucho las muertes de mis colegas, con tres de ellos conviví en varias ocasiones, hoy les guardaré luto y me dedicaré a trabajar.

Tips cortitos pa´no enfadar:

1.- La gobernadora Claudia Pavlovich Arellano participó en el Foro USA-México, celebrado en Washington, a donde también acuden importantes liderazgos de la industria, el comercio, directores de empresas de clase mundial y gobernantes de ambas naciones, como el gobernador de Virginia y presidente del organismo homólogo a la Conago en Estados Unidos.

Pavlovich Arellano fue a ese evento para hablar sobre el proceso de construcción de la Mega Región entre Sonora y Arizona; se trataba de exponer ante los dueños del capital y el poder político lo importante que es avanzar juntos para atraer desarrollo e inversiones en un mundo globalizado y altamente competitivo.

Estar en ese evento no solamente implica satisfacer la curiosidad de personajes de poder, al final de cuentas que Pavlovich Arellano se mueva en esas instancias, implica un reconocimiento al liderazgo que ejerce y que es la fuerza motora que viene impulsando la construcción de la Mega Región.

2.- Nunca he tenido duda de la pasión con la cual Miguel Ángel Murillo Aispuro ejerce su trabajo; donde ha laborado siempre le imprime un sello personal a su trabajo; ahora, como Secretario de la Contraloría no es diferente y a pesar de opiniones en contra, la realidad es que se aprecia un avance en la normatividad operativa del gobierno y también una disminución en los casos de corrupción.

Por supuesto, no faltarán los malos funcionarios que pretendan burlar las normas y aprovecharse de la confianza que se les depositó al abrirles un espacio público, pero tarde o temprano los mecanismos de la Contraloría Estatal los van a detectar e irán tras de ellos.

Ayer, Miguel Ángel Murillo defendió con pasión y ahínco los esfuerzos que realiza el gobierno de Claudia Pavlovich en materia de prevención de actos de corrupción, la verdad es que lo vi rejuvenecido, con una gran vitalidad y siempre atento a cualquier comentario, sobre todo cuando tienen sustento.

No está conforme con lo hecho, pero no siente mal con lo avanzado.

Otros Juglares:

–“Los periodistas de Chihuahua no tenemos nada que celebrar

“Agresiones, muertes, impunidad, periodistas en el exilio, amenazas y persecución para el gremio periodístico del Estado, ensombrecen lo que antaño conocimos como Día de la Libertad de Expresión.

“Así es, cuando dos de nuestros compañeros (Jesús Adrián Rodríguez fue asesinado hace 178 días y Miroslava Breach Velducea hace 76 días) fueron acribillados a balazos y sus asesinos permanecen en libertad; cuando otros huyen del país ante la incapacidad del Estado para brindarles seguridad; cuando policías llegan a las puertas de las casas de periodistas y amenazan preguntando si fue ahí donde alguien solicitó protección, nos dice que solo es una advertencia de nada que celebrar.

“Pero cuando la agresión surge de la propia autoridad mediante una lista de periodistas “incómodos”, o cuando es la propia autoridad la que revela al crimen organizado que hay un periodista exiliado y hacía donde se fue, obliga incluso a una profunda reflexión”.

Extracto de un texto de periodistas de Chihuahua donde no solamente reclaman la impunidad de los periodistas asesinados, sino que señalan al propio gobierno y su gobernador, Javier Corral, de ser el creador de ese clima enrarecido, de acoso y hostigamiento a los periodistas de aquella entidad.

Gracias por su atención, hasta el jueves si Dios quiere. ¡¡Salud!!

Pd.- Nos puede escuchar a través de la señal de Radio Sonora (94.7 FM) de lunes a viernes, en horario de 13:00 a 15:00 horas, en la Segunda Emisión de Noticias.

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