El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

El discurso oficial no varia cuando se trata de salir a enfrentar temas de seguridad –o menor dicho, de inseguridad—, las expresiones giran en torno a un guion preestablecido que se circunscribe a ofrecer justicia, abrir investigaciones y descargar todo el peso de la ley a los infractores, pero eso pocas veces sucede.
Lo más lamentable es que las autoridades, desde el Gobernador para abajo, son muy afectos a cuestionar las acciones ciudadanas que tratan de salvaguardar vidas, se indignan, se ofenden y hasta operan para que se esconda la información; pero luego son las mismas autoridades las que quedan exhibidas cuando los sucesos los rebasan y demuestran la inexistencia de acciones.
En el caso del maestro de Guaymas que organizó un simulacro con sus alumnos, todos los cuestionario y hasta el mismo gobernador Durazo Montaño consideró innecesario el ejercicio en el cual hizo participar a sus alumnos.
Pero el mismo Gobernador de Sonora terminó por aceptar que si bien existen unos protocolos de seguridad, que datan de hace 20 años cuando la situación era muy diferente a la actual, los mismos no se les han comunicado a los maestros, lo cual es como si no existieran y con eso le daba la razón al maestro.
Insistimos, la realidad supera al discurso fantasioso del gobierno y una balacera por fuera de una escuela en Empalme, dejó claro que más allá del optimismo oficialista, fundamentado en el “vamos mejorando y por tanto, los ciudadanos no deben temer”, en el devenir diario los hechos de inseguridad pública asombran por las circunstancias en las cuales aparecen.
Allá en Caborca, el sábado por la noche un hombre fue asesinado justo cuando salía de la ceremonia religiosa de su boda; un hombre llegó y le hizo cinco disparos. Murió en el camino a recibir atención médica, una de sus hermanas resultó herida en la espalda, pero la reportaban fuera de peligro. El sicario actuó impunemente.
Pero más sorprendente que el asesinato del novio de una boda, fueron los comentarios de algunos colegas periodistas quienes minimizaron el hecho señalando que el muerto era originario de Durango, que por ser de aquella entidad se debía sospechar de sus actividades, pero lo peor fue cuando sin el menor rubor aseguraron se trata de algo que “ya es normal”.
La violencia en las calles, la facilidad para matar a cualquiera y la impunidad no pueden considerarse algo “normal”, por el contrario es una anormalidad social que aumenta y eso sucede por la incapacidad gubernamental para contenerla.
Es muy cierto cuando dicen que esta situación de inseguridad pública no es de ahora y viene desde sexenios anteriores; pero esos ya se fueron y ahora les toca a los actuales enfrentar a los criminales con acciones y no con palabrería; se esperan hechos contundentes y no demagogia; es inteligencia policiaca que contenga y no acciones reactivas lo que se desea y es castigo a los criminales lo que se espera y no la impunidad con la cual actúan.
Por más que el discurso gubernamental hable de mejoría, su peor enemigo es la realidad, son los hechos de violencia. El enemigo son las balaceras por fuera de las escuelas en Guaymas-Empalme; son los 36 asesinatos dolosos en Cajeme durante octubre y los casi mil en lo que va del año en todo Sonora; son esos crímenes por fuera de iglesias, son las carreteras inseguras, pero el principal enemigo es la propia incapacidad gubernamental para ofrecer soluciones, para establecer la supremacía del estado, para imponer la fuerza de la ley.
El enemigo es normalizar la anormalidad y pensar que así debemos vivir, porque no hay solución.

El manoteo legislativo
Mucho se viene hablando de la forma como los integrantes de la legislatura anterior se sirvieron con la cuchara grande y se apoderaron de una bolsa superior a los 400 millones –justo el dinero que el gobernador le quitó al Congreso para repartirlo en becas–; se ha mencionado a unos cuantos diputados, pero en realidad fueron todos.
Desde antes de que el gobernador Durazo Montaño asumiera el cargo en septiembre del año pasado, sus operadores ya tenían información del manoteo indiscriminado que los diputados hicieron de eso dinero.
Jesús Valencia, quien en esos tiempos era uno de los operadores políticos de Durazo Montaño, llegó a establecer que una parte de ese dinero –lo correspondiente a diputados del PRI o del PAN—fue para financiar la campaña de Ernesto Gándara, lo cual se le desmintió y demostró como una sospecha infundada.
La realidad es que todos entraron en “la repartición”; Ernestina Castro y “El Pollo” Castelo, ambos de Morena; la panista Alejandra López Noriega; los actos de corrupción llegaron desde todas las fracciones legislativas y sin distingos de si eran hombres o mujeres.
Esto explicaría la fiereza con la cual los diputados pelearon la reelección, pero también es la justificación de esa riqueza que ahora ostentan algunos y algunas representantes populares, que contrasta con la vida que llevaban antes de acceder al cargo.
Lo curioso es que nadie castiga a esos corruptos y corruptas, ahí siguen sin mayor problema, con la consigna de que nada trascienda y esperando la oportunidad de dar un nuevo zarpazo al presupuesto legislativo.

Tips cortitos pa´no enfadar:
1.- El gobernador Alfonso Durazo dijo a los sonorenses que “no hay un motivo para un ánimo de psicosis”, esto luego de que un criminal asesinara al novio de una boda por fuera de una iglesia en Caborca.
Está bien el consejo, pero y más allá de eso ¿qué? Digo, porque al gobernador no se le paga por hacerla de psicólogo social, su trabajo consiste en evitar que esas manifestaciones de violencia sucedan y con mayor razón impedir que se recrudezcan.
Pero en lugar de una respuesta que brinde seguridad y brinde certeza de la fortaleza del gobierno, lo que nos recetan son consejos a conveniencia y más apegado a “lo que quiero que sea” y no a lo que realmente es.
Es bueno recordarle al gobernador Durazo Montaño que la mejor receta para evitar la psicosis en una sociedad, es imponer la ley y garantizar la paz, ni una ni otra puede hacer su gobierno y entonces la psicosis sí tiene motivos.

2.- Pues mucho se dijo que el director del Isssteson, Jesús Manuel Acuña Méndez había renunciado al cargo y hasta se habló que su relevo sería el Tesorero del Gobierno del Estado, pero todo indica que todo fue un buscapiés porque oficialmente no se ha informado nada.
Eso sí, la simple mención de que Acuña Méndez dejaba el cargo generó un estado de ánimo de jolgorio en muchos, no pocos periodistas, pero se echaron las campanas al vuelo muy pronto porque todo indica que por el momento no es el primer sacrificado “post informe”.
Pero es evidente que más allá de si es bueno o malo en su trabajo, Jesús Manuel Acuña Méndez es el funcionario que menos simpatías genera al exterior y eso en la política y en la función pública es sentencia de una carrera muy corta.

Otros Juglares:
–“Porfirio Díaz se quedó también –como Presidente de la República—con la excusa de que le faltaba tiempo. Decía el finado Vicente Fernández: –“Si ustedes no dejan de aplaudir, yo no dejo de cantar”. Podemos pensar en proponer una reforma para ampliar el periodo presidencial”.
Lo dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en Guerrero, es una especie de “buscapiés” para ir sondeando los ánimos sobre una eventual reelección de su parte.

Gracias por su atención, hasta el martes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

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