El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

Luego de escuchar a la secretaria de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, decir que en Sonora estamos mucho mejor de lo que percibimos en materia delictiva, no nos queda de otra que reconocer la existencia del “Sonora de los otros datos”, eso que existe en la imaginación de los funcionarios. Ese Sonora, donde la realidad no existe.
Desde la visión del gobierno, federal y estatal, lo que hay es un festival de alegría, donde la sangre no corre en las calles; donde las ráfagas de los fusiles de alto poder a cualquier hora del día son la manifestación del regocijo social porque ya estamos mejor.
Para la señora Secretaria y también para el Gobernador no existen las desapariciones de mujeres, ni los feminicidios; los asesinatos dolosos son resultado de que “se están matando entre ellos”, eso criminaliza a todos los que fueron asesinados, incluso a varios de los suyos, pero eso no importa.
Todo sea por dibujar ese Sonora que trabaja en paz, donde las bandas criminales no se adueñan de pueblos y caminos, donde la iglesia no paga piso, donde los empresarios de las zonas turísticas trabajan sin miedo, una entidad donde las inversiones llegan a raudales porque los empresarios encuentran tranquilidad y sus ejecutivos se pelean por la oportunidad de venir a vivir a esta tierra.
Parece que los sonorenses somos unos malagradecidos, cuando menos unos ciegos o miopes que no vemos todo lo que hemos avanzado en materia de seguridad pública. No sabemos reconocer lo bien que ahora estamos y seguimos enfrascados en negar esa fantástica idea de que Sonora está en paz y mejora día a día.
Que apenas el fin de semana hubo matazones en San Carlos. Que en Cajeme los asesinatos no se detienen ¿a quién le importa? Es evidente que a Rosa Icela y Alfonso Durazo, no. Ellos están en lo suyo, en esa pintura alterada de la realidad.
¿Qué podrá motivarnos a los sonorenses a aceptar ese lugar edénico donde nos dicen vivimos? Será que somos unos rejegos que no sabemos reconocer lo bueno cuando lo tenemos a nuestro alcance; estaremos poseídos de un furor que se manifiesta en no querer que la sangre desaparezca y por eso negamos ese Sonora de los otros datos.
En materia de seguridad pública, Alfonso Durazo viene asegurando, incluso desde antes de ser candidato o asumir la gubernatura, que los indicadores de los crímenes han venido a la baja. Sus palabras siempre contrastan con los hechos y la realidad termina por desmentirlo.
Se puede entender esa necesidad que tienen los funcionarios públicos de tratar de convencernos de que su trabajo rinde frutos, de que sus estrategias son efectivas y de que están logrando lo que parecía imposible: abatir la criminalidad.
Sus dichos los hacen rodeados de agentes de seguridad, de personal que vigila cualquier movimiento, guardias que están atentos a que nadie los moleste o se les acerque Eso los hace pensar que su seguridad, es la seguridad de los demás. Se equivocan.
Ya el propagandista nazi, Goebbels marcó la ruta: “una mentira que se repite mil veces, termina por ser verdad”. Insistir e insistir, que vamos mejorando se ha convertido en la obsesión de un gobierno que encuentra en el tema de seguridad pública su Waterloo, no quieren aceptar que van perdiendo por paliza y apenas van empezando.
Porque en lugar de esa perorata que nadie cree, mejor reconsideran y aceptan hablar con la verdad. Esa verdad que los ciudadanos percibimos y que tanto nos molesta. Dicen que el primer paso para enfrentar cualquier mal, es reconocer su existencia. La violencia existe, está en las calles y no se ha ido.
Los otros datos no existen, los indicadores del “vamos bien” se derrumban con la realidad; la “notable” mejoría desaparece a la primer balacera, los asesinatos dolosos a la baja se vuelven nada con los muertos que dejan colgados en puentes, encobijados tirados en lotes baldíos, acribillados de carro a carro o “levantones” que terminan en asesinato.
Pero además los índices a la baja no tienen sustento en las detenciones y sentencias. Es más la impunidad que la justicia, los criminales saben que tienen pase para delinquir porque no les va a pasar, están convencidos de que nadie los va a castigar; pero además, en el peor de los casos pueden salir en libertad gracias a la corrupción del sistema judicial.
Pero hagamos el ejercicio de creer que estamos bien y cuestionemos ¿cómo sería estar peor?.

Tips cortitos pa´no enfadar:
1.- Es curiosa la postura de Elly Sallard respecto a si permanece o no dentro del PRI y por tanto como legisladora de ese partido. Ella dice que espera la resolución del Tribunal Estatal Electoral para determinar si se queda o se va.
Por sus palabras se entiende que si el fallo es en contra de la fórmula de Zaira y Pascual ella emigra de partido, pero si resulta a favor, entonces se quedaría. Digo que su postura es curiosa porque entonces lo que menos le importa es la legalidad.
Si el TEE valida la anulación de Zaira y Pascual, es porque encontró argumentos jurídicos; si determina lo contrario seguramente también tendrá argumentos jurídicos válidos para ello; pero decir que eso es la determinante para irse de un partido a otro, es una manifestación más de capricho que de argumento.
Si ya tiene tomada la decisión de irse o quedarse, no necesita escudarse en argumentos tan pobres como ese. Elly Sallard, es mucho más inteligente que eso.

2.- La ocasión anterior que el secretario de gobernación, Adán Augusto López Hernández, visitó Sonora, no le fue nada bien. Vino en domingo a promover la consulta para la revocación de mandato entre las filas de Morena, es decir vino a un acto partidista y para ello utilizó un avión de la Guardia Nacional, lo cual es un delito.
Pero no pasó nada. Ahora que regresó, lo recibieron con espectaculares, con propaganda móvil contratada ex profeso para la visita y reconocer en él a una de las “corcholatas”—así los llama el Presidente López Obrador—que busca la candidatura presidencial de Morena.
Pero seamos francos, López Hernández no tiene los números de Claudia Sheinbaum o Marcelo Ebrard, es más poco se conocía de él, incluso ya como Secretario de Gobernación; fue hasta que el presidente López Obrador lo metió en “la polla” de la sucesión presidencial que se convirtió en un personaje atractivo para los medios.

3.- Personal de la Agencia Antidrogas de USA (DEA), aseguran que se hicieron trece operativos para tratar de capturar a Rafael Caro Quintero, pero en doce ocasiones fallaron; eso les llevó varias semanas de compartir información con el gobierno de México sobre la localización del prófugo hasta que finalmente tuvieron éxito en la misión de aprehenderlo.
El Contralmirante de la Marina y vocero de la Secretaría de Marina, José Orozco reconoció de manera tácita esa versión al informar que “personal de inteligencia siguió los pasos de Caro Quintero por varias semanas antes de montar el operativo para su captura”.
También aceptó que la DEA y el gobierno de México intercambian información, pero negó que agentes de Estados Unidos participaran en el operativo realizado en un poblado del municipio de Choix, Sinaloa.
Salta de inmediato todas las molestias que se tomó el gobierno de México para capturar a un capo de los drogas que tiene poca incidencia en el mundo criminal, que no está ni cerca de ser la figura preponderante y quien vivía plácidamente en San Simón, donde se movía con plena libertad y sin contratiempos; Caro Quintero ni siquiera mereció un operativo para rescatarlo y todo indica que sus protectores lo dejaron a su suerte para que terminara en la cárcel.
El gobierno de México le cumplió el capricho al de USA, atraparon al nombre que les interesaba, pero el hombre del verdadero poder, ese no se toca.

4.- Una doble falla, apagón de CFE y afectación en los aparatos de la empresa que nos brinda el servicio de internet, nos impidieron entregar esta columna para que apareciera el miércoles, les pedimos nos disculpen por esos inconvenientes.

Otros Juglares:
–“El objetivo de la visita (del secretario de gobernación, Adán Augusto López) es atender a dos grupos, de varios que hay en Cananea, con planteamientos históricos… de hace 15 años y que nunca habían encontrado cauce, hasta que hoy viene el secretario de Gobernación y hace una serie de planteamientos que han desembocado… (en) acuerdos preliminares”.
Lo dijo el gobernador Alfonso Durazo Montaño al asegurar que el presidente Andrés Manuel López Obrador construye soluciones a injusticias históricas, como las que han enfrentado ex trabajadores mineros de Cananea. Se le olvido a Durazo recordar que esas injusticias históricas las generó su compañero de partido, el senador Napoleón “Napito” Gómez Urrutia, quien les robó el dinero a esos mineros a los que ahora pretenden hacer justicia.

Gracias por su atención, hasta el viernes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

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