El Juglar de la Red
Por Rafael Cano Franco
Mientras el gobierno federal insiste en decir que la pandemia de Covid-19 paulatimente mengua en su impacto entre la población, las cifras y los hechos los van desmintiendo, pero además muestran un panorama más catastrófico del que dejan ver las cifras oficiales, las cuales son alarmantes, pero resulta que no son ni de cerca exactas.
México, según datos y estadísticas internacionales es el país donde menos acciones estratégicas se aplican para contener el nivel de contagios, también es uno de los que mayores fallecidos tiene por la enfermedad y tiene un sistema de salud que, a pesar de la versión oficial, nunca se preparó para atender a los enfermos y por ello hay regiones con hospitales sin capacidad de atención y con ambulancias esperando el turno para entregar enfermos.
Ahora se sabe que el gobierno federal jamás compró el millón 400 mil vacunas que presumió con una parafernalia digna de mejor causa y que en realidad apenas llegó un lote ínfimo de 3 mil antígenos, los cuales fueron mal utilizados y en lugar de ir a grupos vulnerables, se aplicaron a militantes de Morena y a políticos de ese partido.
Desde el gobierno federal nunca se planteó el impacto que tendría la pandemia; por ello sus mensajes en un principio fueron de desdén, señalando que era menos letal que “una gripe común”, proponiendo “inmunidad de rebaño” y casándose con esas ideas a pesar de que estaban equivocadas y eran contrarias a lo que hacían otras naciones.
De hecho nunca volteamos a ver lo que hacían otras naciones para contener los contagios y evitar el colapso económico; en lugar de ser permisivos de inmediato cerraron fronteras, auspiciaron la cuarentena, destinaron recursos de su PIB a la activación de su economía y no solamente redujeron el número de contagios y muertos, también evitaron crisis económicas.
En México se hizo todo lo contrario. La autoridad sanitaria se olvidó de utilizar la ciencia y decidió irse por la parte política; los resultados son devastadores.
En mayo del año pasado, el subsecretario Hugo López-Gatell estableció que llegar a los 60 mil muertos era una cifra catastrófica, ese número de fallecimientos se alcanzó los últimos días de agosto, ya desde ahí era notorio que la estrategia de contención, que los anuncios de que todo estaba controlado y que “habíamos domado la curva”, eran solamente un discurso que contrastaba con la realidad.
Para ese entonces habían fallado el modelo “Centínela” y la nueva propuesta era la del semáforo epidemiológico, el cual terminó por ser insustancial a partir de diciembre, cuando la propia SSA lo desestimó bajo evidencia de que tampoco había funcionado.
Ahora aparece una nueva información, generada por el Inegi, donde haciendo cruces con las cifras oficiales de muertos por Covid-19, con información del Registro Civil de los estados y con información de clínicas privadas establece que para agosto del año pasado la cifra real de muertos era de 108 mil 658 personas.
Lo anterior indica que mayo y junio fueron meses catastróficos y los muertos fueron muchos más de los que tenía registrados la SSA. Eso indica que la llamada “cifra catastrófica” se alcanzó mucho antes de lo que el gobierno federal informó.
Lo grave es que ahora con una pandemia en total descontrol por parte de las autoridades y utilizando modelos matemáticos de estadísticas, nos dicen que a la fecha los fallecidos por Covid-19 no son los 155 mil que informan las estadísticas oficiales, la cifra real llega a los 375 mil muertos. Comparativamente esos 375 representa el 12 por ciento de la población de Sonora.
Esos modelos matemáticos y ese análisis comparativo del Inegi indican que las cifras que proporciona el gobierno deben multiplicarse por 2.5 para obtener el dato exacto de los muertos; lo que se obtiene es muy alarmante porque ubica a México con una tasa de mortalidad por Covid-19 cerca del 20 por ciento, un número muy alto que nos pone en el nada honroso primer lugar de muertos, pero además demuestra el pésimo manejo que se ha dado a la pandemia.
Queda claro que la pandemia jamás se aplanó, nunca estuvo domada y que la “lucecita al final del túnel” es inexistente. Lo cierto es que la manipulación de datos y la información errónea que proporciona el gobierno federal respecto al Covid-19, es una mentira que no puede tener otro fin más que el electoral.
Tips cortitos pa´no enfadar:
1.- La gobernadora Claudia Pavlovich Arellano asumió ayer la presidencia de la Conferencia de Gobernadores (Conago); no es un cargo decorativo ni meramente curriculiar, en realidad y por el tiempo que se vive representa una gran oportunidad para que los gobernadores de los estados establezcan también un frente ante el Gobierno Federal.
Pavlovich Arellano indicó que su periodo como presidente de la Conago estará enmarcada en desarrollar cuatro ejes de trabajo: avanzar en la vacunación contra Covid-19 y atender la pandemia; proponer mecanismos para recuperar las condiciones de una economía óptima que permita recuperar empleos; fortalecer el sistema educativo y, como punto especial, privilegiar la protección de la niñez mexicana.
2.- Una investigación del portal informativo “Eme-Equis” da cuenta de que en diciembre del 2019 el secretario de Seguridad Pública y Pacificación Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño gastó del presupuesto de esa dependencia del gobierno federal, la suma de medio millón de pesos para comprar flores de nochebuena y con ello decorar sus oficinas.
El contrato se asignó de manera directa a una pequeña florería ubicada en el centro de la Ciudad de México y no se especifica la cantidad de flores, ni la tierra negra que se compró para plantarlas.
Esa compra “para incentivar el espíritu navideño” contrasta con los 44 mil 798 asesinatos dolosos con los cuales cerró ese año, una cifra récord para México. Pero es más indignante porque apenas un mes antes sucedió la masacre de la familia Lebaron en Bavispe, justamente la tierra de Alfonso Durazo, ahora candidato de Morena al gobierno de Sonora y oriundo de esa población.
Mientras que el doctor Durazo se ocupaba de despilfarrar el dinero público en comprar flores para decorar su oficina, los asesinatos dolosos aumentaban y la estrategia de pacificación terminaba por ser fallida y según destaca el documento de “Eme-Equis” contrasta con las coronas fúnebres que debieron comprar mil 421 familias de Sonora que perdieron a un familiar por causa de la violencia que Alfonso Durazo no pudo contener.
Otros Juglares:
–“Lo que me preocupa no es que compre las (flores de) Nochebuena, sino lo que representan; hay un divorcio abismal e hiriente entre las autoridades y la gente. Hablan de austeridad, pero hoy lo que se despilfarra se la dignidad”.
Lo dijo Adrián Lebaron respecto a la información publicada ayer donde se indica que para diciembre de 2019, Alfonso Durazo Montaño, en ese entonces Secretario de Seguridad Pública gastó casi medio millón de pesos en la compra de esas flores para decorar sus oficinas en la Ciudad de México.
Gracias por su atención, hasta el viernes si Dios quiere. ¡¡Salud!!
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