La creación de la Fiscalía Anticorrupción de Sonora, no solamente fue para investigar los casos de corrupción en el gobierno estatal del PAN, que terminó hace un año; según lo dicho por la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, también para investigar los que se cometieron en los gobiernos municipales, algunos del PRI, y los que se puedan cometer en el futuro.

Pues bueno, en todo esto la FAS también ha quedado a deber.

Salvo el caso del ex alcalde de San Javier, de origen priísta, a quien se investigó y sancionó por haber enajenado un bien propiedad del Ayuntamiento –el Palacio Municipal, nada más–, no hay absolutamente nada en contra de otros ex alcaldes, algunos incluso que estuvieron como parte de la estructura del Gobierno del Estado.

Ahí está el caso de Ramón Guzmán, ex alcalde de Nogales, quien depredó el presupuesto municipal de aquella frontera y a pesar de las denuncias que se han presentado en su contra, no hay el menor indicio de un avance en la investigación.

Por supuesto que al alcalde de Nogales, Cuauhtémoc Galindo no le hace mucha gracia la lentitud con la cual se mueve la FAS y es que si bien puede ser muy importante investigar los miles de millones que se llevó Guillermo Padrés, también lo es que se investiguen los cientos de millones desaparecidos en el gobierno de Ramón Guzmán.

Pero no es el único caso de un ex alcalde del PRI que goza de cierta impunidad; ahí está el caso de Alberto Natanael Guerrero, ex munícipe de Navojoa, que al terminar su gobierno dio visos de tener una considerable fortuna, pero al que nadie investiga pues en torno a su persona se tendió un manto protector de impunidad.

No solamente se desatendieron los señalamientos que daban cuenta de un gran desfalco a las finanzas del Ayuntamiento de Navojoa en tiempos del “Pitillo” Guerrero, para protegerlo lo hicieron subsecretario de Gobierno, en la Secretaría de Gobierno; es decir, le dieron cobijo institucional.

Es verdad que un acto de corrupción de 170 mil pesos, como el cometido en el municipio de San Javier debe ser sancionado de igual manera que uno millonario como el de Guillermo Padrés o cualquiera de sus secretarios o colaboradores cercanos.

Pero es evidente que la Fiscalía Anticorrupción de Sonora parece disfrutar más con la investigación de Padrés Elías que con la de los ex funcionarios emanados del PRI y a querer y no, esa actitud le viene restando credibilidad a su trabajo.

Porque si no es capaz de investigar a ex funcionarios del PRI, o si lo va a hacer hasta cuando se desocupe de Guillermo Padrés, entonces su función está distorsionada y se aleja del fin para el que fue creado, más grave aún se convierte en un órgano fiscalizador de uso exclusivo en contra de personajes de un partido político.

Pero lo peor es que, si no es capaz de avanzar en las investigaciones contra priístas, es previsible que los actos de corrupción que empiecen a salir a relucir en este gobierno de Claudia Pavlovich –porque los va a haber–, simplemente no los tomara en cuenta o les hará el “fuchi” y eso será muy grave porque generará un enorme desencanto social.

Es de reconocer que a pesar de los muy escasos resultados de la FAS, es un organismo que todavía tiene credibilidad y a su titular, Odracir Espinoza se le concede el beneficio de la duda; pero conforme pase el tiempo y los casos de corrupción de Padrés dejen de ser noticia y si no hay avance en los casos de los ex alcaldes del PRI, su trabajo empezará a ser cuestionado y la imparcialidad de la FAS estará a discusión.

Pero además, en tres o cuatro años más –siendo muy optimistas—cuando haya que darle curso a los nuevos escándalos cometidos por funcionarios del actual gobierno, que tan rápido será el accionar de la FAS, con cuanta celeridad realizará la investigación, se tomará todo el tiempo del mundo o será un organismo para castigar solamente a funcionarios que cayeron de la gracia, se rebelaron o fueron “come solos”.

A diferencia del PAN, donde a los corruptos los cobijan en el gobierno; en el PRI no los meten a la cárcel, pero sí los corren del cargo y eso hace más difícil cuantificar montos y tiempos en los que se dio la corrupción, pero además casi nunca presentan denuncias, ¿cómo le ira a hacer la FAS para justificar su existencia?

Un último punto: tiene razón el PAN cuando señala que la FAS solamente centra su atención en los casos de corrupción cometidos por funcionarios panistas, pero los casos del priístas los tiene en el archivo muerto; en ese punto el trabajo de la FAS está sesgado.

Ciudadanos redondos, no tienen lado

Dicen que la voz del pueblo es la voz de Dios, pero hay ocasiones en que son los mismos ciudadanos los que afectamos a los mismos ciudadanos y esto queda claro con lo sucedido hace unos días con un indigente al que pretendió levantar de la vía pública una patrulla de la Policía Municipal.

Resulta que vecinos de un sector de Hermosillo pidieron a la corporación municipal que quitara de la vía pública un indigente, al que le falta una pierna, que gusta de lanzarse contra los carros que pasan, los golpea con una muleta y atosiga a los peatones.

Allá van los policías y llegan hasta el individuo pero cuando lo quieren levantar una dama, celular en mano, les empieza a cuestionar su proceder además de exigir que dejen en paz al indigente, quien al verse apoyado también se empieza a defender para evitar ser levantado del lugar.

Al final, los policías fueron rodeados por un grupo de ciudadanos que indignados por lo que consideraron un acto de autoritarismo, estaban a la defensa del indigente y todo hace indicar que evitaron se cumpliera con la instrucción de levantarlo. De esa manera, la acción “solidaria” con un indigente problemático, se convirtió en un revés para los ciudadanos que lo consideran una molestia.

Se entiende la poca confianza que pueda inspirar la policía de Hermosillo, se acepta se cuestionen los protocolos que tienen para realizar ese tipo de trabajo; pero es inaceptable que ciudadanos con celular en mano, basados en una perspectiva muy personal y distorsionada realicen acciones que terminan perjudicando a otros ciudadanos.

Y este tipo de acciones se repiten constantemente, cheque usted cuando detengan a un ladrón, si lo hacen unas cuantas más delante de donde cometió el delito, la primera expresión de quienes son testigos de la captura,es la de: ¡¡pobrecito!!

Es tan baja la credibilidad del policía, solamente superada por la de los políticos, que luego de que agentes municipales detuvieron a una de sus compañeras de nombre Karla, comisionada al C4, y quien presuntamente participó en 42 asaltos a tiendas de conveniencia, todavía hay voces que recriminan no darse cuenta de que era una ladrona.

Esta desconfianza y la nula credibilidad en la policía municipal no se generó ayer, viene de muchos años atrás y es una concepción muy arraigada en el cerebro del ciudadano, quien al ver a una patrulla, en lugar de sentirse protegido se siente inseguro y como posible víctima de una extorsión.

En esas circunstancias el trabajo policiaco también va a contra corriente y no sirven patrullas ni equipo para generar una imagen positiva sobre el trabajo que realizan, porque a final de cuentas ellos salen a la calle sin saber con qué clase de loco se van a enfrentar y si van a regresar a su casa luego de su jornada laboral.

Es decir, ya no solamente luchan contra delincuentes, también contra ciudadanos que al no saber lo que sucede se ponen a defender al aparentemente más débil, aunque sea un delincuente.

Así nomás no se puede.

Otros Juglares:

–“La acusación contra Guillermo Padrés es política y no tiene sustento jurídico, toda vez que la Procuraduría General de la República (PGR) no permitió aportar pruebas para su defensa”, lo dijo el abogado Antonio Lozano Gracia, el mismo que siendo Procurador Federal de la República, utilizó “adivinas” para sembrar pruebas en el caso del asesinato de Francisco Ruiz Massieu; puede volver a utilizar a “La Paca” para que ahora “siembre” las pruebas a favor de Padrés Elías en la PGR.

Gracias por su atención, hasta el miércoles si Dios quiere. ¡¡Salud!!

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