El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

No es un secreto decir que el gobierno de México –los de antes y el actual—son ineficientes cuando se trata de atacar al crimen organizado. Por más capacidad de fuego que tengan, por más elementos que recluten y por más infraestructura que construyan, en la realidad los gobiernos de México no pueden solos contra los cárteles de la droga.
En todo momento, desde que Estados Unidos se convirtió en el principal mercado de consumo de drogas del mundo, los gobiernos de México requirieron del apoyo de las agencias gubernamentales norteamericanas para poder enfrentar a esos cárteles.
El apoyo de Estados Unidos, por conveniencia, fue fundamental para que el gobierno de México tuviera rotundos éxitos contra los grandes capos del narcotráfico. Fue la inteligencia norteamericana la que permitió obtener información clave para desarticular algunos cárteles o para detener a sus líderes.
La ayuda de la agencia antidrogas de USA, la DEA, fue fundamental para obtener la información que llevó a la detención de Joaquín Guzmán Loera. Con acciones de inteligencia supieron el momento justo para ejecutar el operativo que llevó a su recaptura.
Durante los primeros tres años del presidente López Obrador, la colaboración siguió dándose y si bien los resultados fueron muy escasos, eso fue producto de una estrategia del gobierno de México que se basó en el concepto “abrazos no balazos”.
El presidente fue mucho más allá y si bien militarizó todos los ámbitos de la vida nacional, eso no incluyó instruir al Ejército para que enfrentara a los Cárteles de las drogas, por el contrario, la instrucción fue que ante cualquier agresión debían poner la otra mejilla. En ese rubro se inscribe el llamado “Culiacanazo”, cuando fue detenido Ovidio Guzmán y luego liberado por instrucciones del Presidente que ejecutó su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo.
El resultado de la político de seguridad en contra de los cárteles de las drogas, además de fracasar, convirtió a México en un campo de batalla donde 120 mil asesinatos dolosos dan cuenta de la rudeza con la cual se disputan los territorios. Matanza tras matanza y manifestaciones de poder los cárteles de las drogas recibieron la complacencia de las autoridades mexicanas, mientras que el Ejército dejó de lado su trabajo de garante de la seguridad para convertir a sus soldados en albañiles y tala montes.
Pero ha sido este último año donde el gobierno de México decidió prescindir de la colaboración de Estados Unidos. Primero desintegró a un grupo de policías de élite que realizaban labores de inteligencia y cuyos lazos de colaboración con la DEA eran muy estrechos. La excusa para prescindir de ese grupo policiaco fue que había sido infiltrado y que existía corrupción, pero lo que no hubo fueron pruebas para sustentar esa versión emanada del Presidente.
Ayer se anunció que el gobierno de México prohibió las operaciones de un avión utilizado por la DEA para realizar vuelos en zonas de conflicto y donde dominan los cárteles de las drogas. La determinación también incluyó la cancelación del lugar asignado para la aeronave en el aeropuerto de Toluca.
En Michoacán, uno de los estados más afectados por la lucha territorial de los grupos del crimen organizado, el gobierno estatal de Morena, encabezado por Alfredo Ramírez Bedolla declaró que ya no va a continuar su batalla contra el narco, eso implica una rendición tácita y un abandono del campo de pelea, dejando a los grupos criminales para que realicen sus actividades sin la menor oposición del estado.
No es casual ese video donde un convoy de hombres armados persiguen a elementos del Ejército, por las calles de Nueva Italia, Michoacán, y los obligan a retirarse. Tampoco es casualidad que un alcalde de Guerrero interceda a favor de un mando de la Guardia Nacional que era un objetivo de los criminales de la región y quienes le dicen que le perdonan la vida porque su jefe de plaza, el alcalde, se los pidió.
No es casualidad que en Tamaulipas, el candidato de Morena, Américo Villarreal esté siendo acusado de ser financiado con dinero del crimen organizado y menos que ese dinero provenga de Sergio Carmona, un operador de los cárteles de las drogas que fue asesinado hace varios meses y que era investigado por varias agencias del gobierno de Estados Unidos.
El gobierno de México ha roto de manera unilateral los acuerdos de colaboración con Estados Unidos y cada día da más muestras de que en lugar de pelear contra los cárteles, la postura es de dejarlos trabajar en paz y permitir que su producción llegue a Estados Unidos, con todo lo que eso implica.
Ilógico sería pensar que el gobierno de México, en aras de la soberanía nacional, tiene argumentos sólidos para decir que puede lidiar en solitario con el poder económico, político y de fuerza que exhiben los cárteles de las drogas. Eso ya está demostrado que es una falacia.

Tips cortitos pa´no enfadar:
1.- Muy fuertes las patadas bajo la mesa en la Secretaría de Seguridad Pública, donde la titular María Dolores del Río Sánchez se enfrenta al delfín de Alfonso Durazo Chávez, el titular del Isspe, Ellioth Romero y todo indica que será la Secretaria la que termine perdiendo el round y la pelea.
Dolores del Río se quejó hasta con el gobernador Alfonso Durazo que Ellioth Romero es el encargado de filtrar vídeos donde ella aparece –cuando era dirigente de Movimiento Ciudadano—echándole tierra a la política de seguridad pública del presidente López Obrador, justamente cuando Alfonso Durazo era el titular de la secretaría de Seguridad y Pacificación Ciudadana. En pocas palabras, ese video doña Lola le tiraba pero duro a su actual patrón.
Cierto o no lo de la grilla en su contra, la verdad es que ella tampoco tiene muchos argumentos para rebatir a sus críticos y muchos menos puede ofrecer resultados favorables. Sus mesas por la paz no han servido para nada y su gestión como titular de Seguridad Pública, es errática, sin estrategia y totalmente deficiente.
A su favor podemos decir que Ellioth Romero, tampoco tiene mucho con lo cual promocionarse, salvo que lo apoyo el orgullo del nepotismo del gobernador.

2.- El gobernador Alfonso Durazo le anda buscando la cuadratura al círculo y no se le puede negar que al menos en cuestión de trabajo le echa ganitas. Ayer se reunió en Arizona con el embajador de USA en México, Ken Salazar y le mostró varios proyectos que incluyen la modernización del puerto de Guaymas y otras acciones de infraestructura en ciudades de la frontera.
Dicen que en política no existen las casualidades y la reunión entre el gobernador de Sonora y el Embajador de USA se llevó a cabo en momentos en los cuales los convenios de colaboración de con la agencia antidrogas de Estados Unidos se han roto de manera unilateral por parte del gobierno federal de México.
Alfonso Durazo no solamente es el gobernador de Sonora, fue Secretario de Seguridad y Pacificación Ciudadana hasta el 2020 y en ese tiempo los acuerdos se mantuvieron, por eso existe la posibilidad, ¡solamente la posibilidad!, de que otros asuntos de seguridad también fueran temas eventuales en la charla sostenida entre ambos.
¿Quién sabe? Con favores y gestiones también se negocia y se consiguen otros favores y cosas, como quitar las vías del tren que pasan por el centro de Nogales.

Otros Juglares:
–“El reto que tenemos en la ciudad es tener mejor infraestructura para promover más y mejores fuentes de empleo y como Presidente Municipal tendrán a su principal aliado para la mejora en la calidad de vida de las y los trabajadores de la empresa y para que este sector de la ciudad tan importante, venga acompañado con mejor infraestructura”.
Lo dijo el alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez al inaugurar la planta de la empresa “Stanley Black & Decker” que se instaló en el parque industrial norte y que planea generar una buena cantidad de empleos.

Gracias por su atención, hasta el viernes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

Nos puede seguir en Twitter en @CanoFrancoR También puede conocer nuestra opinión periodística en Facebook en Rafael Cano Franco “El Juglar de la Red”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here