El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

Luego de escuchar el mensaje que el gobernador Alfonso Durazo emitió con motivo de su primer informe de gobierno, me queda la impresión de que el 12 de octubre se durmió y soñó que en Sonora todo estaba tan bien y eso fue lo que informó el 13 de octubre.
Me encantaría vivir en ese Sonora que nos presentó en su informe, por desgracia solamente existe en su imaginación.
No se puede aceptar como verdad su dicho que hemos mejorado en materia de seguridad pública. Esa aseveración no tiene fundamento y basta solamente con lo sucedido justo el día del informe en diversas comunidades de Sonora que vivieron horas de violencia y terror.
Alfonso Durazo viene repitiendo, desde que era Secretario de Seguridad Pública, que la violencia y la inseguridad van a la baja, que se van a lograr resultados. Lo cierto es que no lo logró como titular de Seguridad a nivel federal y tampoco lo está consiguiendo como gobernador.
Sonora sigue siendo un estado inseguro: en las zonas urbanas y rurales de Hermosillo, Cajeme, San Luis, Caborca, Guaymas y Empalme es una constante el asesinato doloso; las carreteras, particularmente las que comunican con el interior de la entidad están tomadas y pequeñas cabeceras municipales son azotadas por grupos criminales que pelean el dominio geográfico de esos lugares.
En materia económica presumió inversiones que llegan a los 17 mil millones de pesos de empresas extranjeras que decidieron instalarse en Sonora. El problema es que solamente se conoce una, la que inició la construcción de una plante en Guaymas; luego no hay nada.
Ciertamente Sonora empezó a recuperar empleos, pero no es gracias al esfuerzo del gobierno, más bien se trata de las micro industrias, que luego de la pandemia empiezan a reactivarse; las grandes inversiones, esas generadores de cientos de empleos bien remunerados simplemente no han llegado y en buena medida eso obedece a la falta de promoción, a la carencia de estímulos y a la falta de certeza jurídica en materia de inversiones.
Con respecto a la infraestructura y los proyectos multimillonarios anunciados; es otro de los temas donde Alfonso Durazo no ha dado el do de pecho. Obras millonarios y trasformadoras, todas necesarias y determinantes para posicionar a Sonora como una entidad pujante y de crecimiento, pero que simplemente no inician por falta de dinero o por carencia de planeación.
De los 120 mil millones de pesos que viene anunciando en este rubro, apenas logró dar el banderazo de dos proyectos: unas obras en Guaymas, con inversión de 500 millones de pesos y la carretera Guaymas-Chihuahua, cuya primera inversión es de 1500 millones, pero cuestionada por la opacidad que permitió asignar la obra a uno de sus amigos y financiadores más cercanos.
El combate a la corrupción también es una asignatura pendiente. Está más que claro la existencia de un pacto de impunidad con la ex gobernadora Claudia Pavlovich y eso no solamente queda de manifiesto por la nula persecución e investigación de las irregularidades que muestra la Cuenta Pública del 2021; también por la suma de dos diputadas “claudillistas” que se sumaron a la bancada de Morena y con ello fortalecieron al gobernador en el Poder Legislativo.
En materia de programas sociales destaca la inversión de 500 millones de pesos en becas; una cifra importante pero que no representa mucho con respecto al total presupuestal, más allá de eso los programas sociales del Gobierno del Estado están desaparecidos y si bien hay un anuncio de incrementar el monto para becas, sigue siendo una parte ínfima del presupuesto total.
En materia de salud presume el inicio de operaciones del Hospital en Hermosillo, una obra que corresponde a la ex gobernadora, también habló de inversiones para rehabilitar más de cien centros de salud, pero cuando se necesitaron en el sur de Sonora no estuvieron listos para contener el problema de dengue.
Insisto, me encantaría conocer ese Sonora que gobierna Alfonso Durazo y que dibujó en su informe. Pero a mí, como a muchos sonorenses, no nos queda de otra que permanecer en el Sonora de la realidad y ese nada tiene que ver con el que el gobernador nos dibuja.

Más dudas que certezas en la carretera
Tratando de apagar un poco las críticas por la falta de opacidad en la asignación de las tres primeras etapas de la carretera Guaymas.Chihuahua, cuyo monto es de mil 500 millones de pesos; se dio a conocer que la Secretaría de Marina entregó esa obra a la empresa “Diseños y Construcciones del Cobre”, ´propiedad de David Alfonso González Morrillas, empresario muy cercano a Durazo Montaño.
Luego, el propio gobernador Alfonso Durazo aseguró que en realidad se trata de un consorcio de 17 de empresas que se aliaron para pujar por la obra. Pero resulta que muchas de las empresas enlistadas por el Gobernador son de reciente creación, como “Grusolve” que se creo en septiembre del 2020 y hay otras que simplemente no tienen experiencia en el tema de construcción de carreteras como “IDI” que se especializa en proyectos para oficinas de empresas aeronáuticas, como Volaris: hay otras que simplemente no se conocen como “Ingenieros Civiles de Sonora” o como “Constructora Miramar” y están algunas, como “Kontral Diseño y Construcciones” cuyo trabajo es el diseño gráfico, imagen institucional y la construcción de páginas web para empresas constructoras, pero en nada se relacionan con la construcción de una carretera.
Hay otras que no siquiera son de Sonora, como “Diseños y Construcciones del Noroeste” cuya sede está en la ciudad de Cuauhtémoc, Chihuahua; otras, como grupo “INBAS” y “Proyectos y Diseños IMRC” están enlistadas como proveedoras, la primera del DIF Sonora y la segunda de Conagua, pero se ignoran las obras en las cuales han participado.
En el caso de “Trasgo Arquitectura y Construcciones” no existen elementos que acrediten su experiencia en esas obras, lo que sí hay es bastante información referente a la empresa “Trasgo S.R.L”, una empresa avícola.
En el caso de “Gluyas Construcciones”, una empresa acreditada se sabe que fue una de las tres participantes en la licitación restringida y de pronto también está enlistada como parte del consorcio, lo cual es ilícito.
Ahora se sabe que a pesar de que el monto requería una licitación abierta, no es poca cosa mil 500 millones de pesos; la licitación fue restringida y solamente participaron tres empresas, pero nadie atina a explicar las razones por las cuales la obra fue adjudicada directamente por la Secretaría de Marina y no se licitó a través de los métodos locales.
Estas son las 17 empresas que mencionó el gobernador Durazo que forman parte de ese consorcio: “Diseños y Construcciones del Cobre”; “Grupo Total Inbas”; “IMG Proyectos Hidráulicos”; “Konstral Diseño y Construcciones”; “Ingeniería y Proyectos de Distribución y Comercio”; “Constructora Miramar”; “Gluyas Construcciones”; “Diseños y Construcciones del Noroeste”; “DR15 Construrentas”; “Ingenieros civiles de Sonora”; “Proyectos y Diseños IMRC”; “IDI Desarrollos”; “JFN”; “Trasgo Arquitectura y Construcciones”; “Herson Construcciones”; “Grusolve” y “Breguiva”.

Los baches no lo dejan
Hace unos días la empresa “Consulta Mitofsky” publicó una encuesta con los alcaldes mejor evaluados del país y con los tres peores; pero en ninguna de las categorías aparece Antonio Astiazarán Gutiérrez, el presidente municipal de Hermosillo.
Su ausencia tiene una explicación: los baches.
Los baches en Hermosillo son un grave problema que afecta a todos, incluso a la seguridad pública. Con 300 patrullas el alcalde presume un tiempo de atención no mayor a los cinco minutos, eso sería una realidad si las calles estuvieran en condiciones transitables, en la situación que se encuentran, ningún vehículo puede transitar a velocidades moderadas.
Toño Astiazarán ha realizado una importante innovación en diversas áreas del gobierno municipal; es innegable que existe obra pública y que se utilizan los recursos públicos bien, en obras que demandan las colonias.
Pero eso no tiene mayor significado para el hermosillense cuando sale a las calles y se encuentra hoyancos, baches, zonas intransitables y miles de obstáculos para generar una movilidad ágil y célere.
Es momento de que el Ayuntamiento de Hermosillo también sea innovador en el tema de los baches, porque más allá del uso político que le dan algunos, existe la percepción social de que el futuro político del Toño Astiazarán puede quedar descarrilado por un bache.

Otros Juglares:
–“Celebro que 17 empresas sonorenses, agrupadas en un consorcio operativo, se hayan hecho acreedoras, por mérito propio, a participar en las obras de modernización y ampliación de la carretera Guaymas-Chihuahua”.
Lo dijo el gobernador Alfonso Durazo en su cuenta de Twitter, como una forma de acallar las críticas por la falta de trasparencia en la asignación de las obras; pero resulta que ni todas las empresas son sonorenses, otras son de reciente creación, otras no se relacionan con el tema constructivo y algunas, incluso participaron con una propuesta propia en la licitación y luego fueron incluídas en ese consorcio. No ayudó mucho la aclaración y sí confundió más.

Gracias por su atención, hasta el martes si Dios quiere. ¡¡Salud!!

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