El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

En los estatutos de Morena está prohibido la existencia de “tribus”, “grupos” o “camarillas”, esto obedece a la experiencia de Andrés Manuel López Obrador a su paso por el PRD, donde la existencia de esas tribus le mostraron lo nocivas que son por dos aspectos: la gula política que exhiben al reclamar posiciones y la incapacidad para ponerse de acuerdo en los temas importantes.
Por eso en Morena solamente se toleraba una tribu: la de AMLO.
Pero la elección de consejeros que se realizó el sábado pasado dejó claro que al interior de Morena no solamente existen tribus que siguen el mismo camino del PRD: son golosas en la búsqueda de posiciones, tratan de controlar y maniatar al partido, son voraces en el uso de recursos públicos, pero hay otro detalle: están orientadas por la burocracia de Morena en el gobierno.
Lo que se vio el sábado no fue la participación democrática y festiva de la gente para elegir a sus consejeros, fue una lucha interna donde chocaron diversos grupos. Desplazados contra los que van llegando al partido; burocracia contra militantes fundadores; compra de votos, acarreos masivos, fraudes internos y violencia.
La burocracia de Morena en el gobierno parece ser la más favorecida; las listas de consejeros dan cuenta de que la elección terminó por ser corrompida por el dinero y este factor determinante lo tienen quienes ocupan cargos gubernamentales.
Los ganadores tenían el Vobo de quienes gobiernan, formaban parte de una “camarilla” y se les impulsó desde el poder. Si a nivel nacional Morena tiene dueño, a nivel local eso también es una verdad.
El choque de trenes fue de alto impacto, en Sonora hay fracturas, el choque de secretarios contra secretarios para imponer a los suyos, es motivo de felicidad para los ganadores, pero es un agravio para quienes perdieron.
Lograr imponer consejeros, no solamente es tener un voto a favor, es también ganar espacios para aspirar a otros cargos, es hacerse del control que impulsa a Morena y es, en el peor de los casos, el factor para negociar posiciones cuando el bien mayor que se buscaba no se logró.
Debe resultar insultante para el presidente López Obrador, que esa capacidad de movilización mostrada el sábado pasado no se exhibió en dos momentos previos: la consulta para enjuiciar a los expresidentes y la consulta de revocación de mandato, ambas fueron un completo fracaso por el desdén que los mismos actores de Morena les dedicaron. Si la misma enjundia del sábado pasado le aplican a esas dos consultas, el resultado podría haber sido distinto.
Queda claro que Morena es incapaz de organizar procesos internos donde impere la democracia, la participación libre y un auténtico espíritu de competencia; pero debe ser alarmante para los partidos de oposición comprobar que cuando se trata de los intereses personales o la búsqueda de posiciones políticas determinantes, la burocracia de Morena tiene los recursos y sabe utilizarlos para “acarrear” a las personas y torcer los resultados.
La elección dentro de Morena también mostró que “la fila” para buscar cargos de elección en un futuro fue ocupada en sus primeros lugares por un grupo identificado con los dueños del partido en lo local; esa cola, que antes era muy corta, ahora se nutrió de participantes que ingenuamente llegaron a pensar que podían vencer maquinarias, competir sin dinero y armar proyectos paralelos al poder, ya se dieron cuenta que al igual que en todos los partidos, “los que mandan, mandan y siguen mandando”.
Muchos militantes de Morena, sus fundadores, ven con decepción que ese partido-movimiento que armaron bajo el liderazgo de López Obrador se los arrebatan los que recién llegaron, que no son un partido de masas y que se convierten en un partido de élites; las élites que gobiernan.
De aquella prohibición de no aceptar las “tribus” ya ni se habla, es que hoy esas “tribus” ya se mostraron y amenazan con echar a perder un partido al que le sobran recursos, pero le falta autocrítica y carece de disciplina.

La austeridad franciscana que no existe
La austeridad franciscana propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador es, no solamente contrastante con su gobierno, también es la manifestación de que la palabra austeridad existe en su vocabulario solamente para aplicársela a otros, pero no para él.
Esa austeridad no francisca, casi implorante de la pobreza extrema no se refleja en las decisiones del presidente:
El Tren Maya es una obra donde se gastan 20 mil millones de dólares y se le acaban de ampliar los fondos, pero resulta que el tren no va a ninguna parte y si se convirtió en un serio problema de devastación ecológica.
En Dos Bocas se aplican 14 mil millones de dólares, pero la refinería que ya fue inaugurada, todavía no refina un solo litro de gasolina y en el próximo año se seguirán invirtiendo una millonada de dólares para lograr medio terminarla.
En el AIFA (Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles) hay también una inversión de más de 5 mil millones de dólares, pero no sale ni un solo vuelo y además está el pago que México hace a los inversionistas del cancelado aeropuerto de Texcoco por 320 mil millones de pesos, por una obra que ya no vamos a tener.
No es austeridad franciscana gastar 73 millones de pesos mensuales en médicos cubanos, de quienes incluso se tienen dudas razonables que tengan conocimiento de medicina.
El Presidente López Obrador vive en Palacio Nacional, algo que contrasta notablemente con la austeridad que ahora predica y su manutención nos cuesta a todos 7 millones de pesos mensuales.
Organizar una consulta para revocación de mandato por capricho, que tuvo un costo de 750 millones de pesos y que fue un fracaso en todos los sentidos, tampoco representa una austeridad franciscana.
Que el Presidente López Obrador tolere el acarreo, se haga de la vista gorda por el dispendio de recursos públicos en un proceso interno de Morena, tampoco es austeridad franciscana y es más bien un costoso ejercicio pagado con recursos de los mexicanos.
La austeridad franciscana de López Obrador es como las de los reyes franceses, que dejaban morir de hambre a su pueblo, mientras ellos desde Versalles vivían en un mundo de boato y ostentación.
Para cuando se dieron cuenta de la realidad iban camino a la guillotina.

Tips cortitos pa´no enfadar:
1.- En la elección de Morena se eligieron 35 consejeras mujeres y 35 hombres; pero son las féminas las que importan, porque de entre una de ellas va a salir la próxima dirigente estatal de ese partido.
El gobernador Alfonso Durazo ya había “palomeado” a un hombre para que fuera el dirigente estatal de Morena, pero luego de que el CEN de ese partido determinara que por paridad de género a Sonora le correspondía ser dirigido por una mujer, el asunto cambio radicalmente.
Entre las mujeres electas –incluso entre las que no fueron elegidas, como Alma Limón o Patty Medina—hay perfiles muy interesantes, preparadas, con una amplia capacidad, pero sobre todo comprometidas con esa causa; veremos ahora quien le llena el ojo al gobernador Durazo para que sea la ungida.

2.- A partir de este lunes, por las diversas plataformas de redes sociales y en una asociación de esfuerzos, iniciamos con un proyecto informativo matutino denominado “El Juglar de la Red” bajo una plataforma que denominamos “Multimedios de Sonora”.
Es un esfuerzo en conjunto que hacemos los colegas Javier Bonilla, Hiram Rodríguez Ledgard, Armida Bernal y este servidor, donde la única pretensión es seguir opinando sobre el acontecer local y nacional, ofrecer información de actualidad, entrevistar personajes claves de la vida cotidiana y establecer nuestra agenda informativa.
No competimos con nadie, solo con nosotros mismos; no tenemos padrinazgos políticos y eso nos da la independencia para poder abordar todos los tópicos con absoluta libertad; no somos ariete contra el gobierno, ni sus defensores a ultranza; solamente observadores que informan y analizan los hechos.
Los invitamos a que nos acompañen y con sus comentarios, críticas, opiniones nos ayuden a ser mejores.

Otros Juglares:
–“No vamos a permitir las prácticas de otros partidos, el acarreo, la compra de votos o la simulación. Eso no lo podemos permitir en Morena, tiene que ser una participación libre, que la gente decida quiénes van a ser los dirigentes”.
Lo dijo el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, al considerar que la elección de consejeros y consejeras en ese partido, fue una fiesta democrática que fue empañada en algunas regiones “por actores” ajenos a esa agrupación política. Eso es querer no ver lo evidente.

Gracias por su atención, hasta el martes si Dios quiere. ¡Salud!

Nos puede seguir en Twitter en @CanoFrancoR También puede conocer nuestra opinión periodística en Facebook en Rafael Cano Franco “El Juglar de la Red” y escucharnos y vernos en “El Juglar de la Red” de 7 a 9 de la mañana en la plataforma Multimedios de Sonora.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here